Un niño acompaña a Rosalba Casas, a la derecha, y a otras mujeres que nunca tuvieron una fiesta tradicional de 15 años durante una celebración de quinceañera organizada por la fundación Sueños Hechos en Bogotá, Colombia, el viernes 24 de octubre de 2025. (Foto AP/Fernando Vergara)

BOGOTÁ (AP).— A los 72 años, Rosalba Casas vivió uno de los días más felices de su vida. Con un vestido rosa, una tiara y maquillaje profesional, celebró la fiesta de 15 años que había soñado desde su juventud.

“En este momento estoy celebrando el día más feliz porque estoy en mis 15”, dijo emocionada a The Associated Press. Confesó que la noche anterior casi no pudo dormir de la emoción.

Casas fue una de las 29 adultas mayores seleccionadas por la Fundación Sueños Hechos para participar en una fiesta colectiva. Subió por primera vez a una limusina junto a sus compañeras, quienes recorrieron las calles del noroccidente de Bogotá saludando a los transeúntes que las filmaban con sus celulares.

“Nunca había montado en algo así. Siempre las veía en fotos, pero nunca me imaginé que iba a estar ahí”, relató entre risas. “A todo el mundo le daba besos”.

Fiesta de XV años para mujeres mayores

En Colombia, como en gran parte de América Latina, la fiesta de 15 años simboliza el paso de la niñez a la juventud. Pero para muchas mujeres de generaciones anteriores, ese ritual fue inalcanzable por las carencias económicas.

Casas recordó que, en su cumpleaños número 15, no recibió felicitaciones ni regalos. Ese día trabajó como empleada doméstica junto a su madre en una casa de familia adinerada en Bogotá.

La historia se repite en otras participantes, como María Isabel Carmona, de 71 años, cuya única celebración fue un desayuno con chocolate y huevo frito. “Mi madre era muy pobre, éramos muchos hijos y vivíamos en un pueblo. No había con qué celebrar”, contó mientras la maquillaban en una academia de belleza que donó sus servicios.

Tiempo de vals

Las 29 mujeres descendieron de la limusina sobre una alfombra roja, recibidas por policías de gala que formaron una calle de honor con sus sables levantados. De fondo sonaba una canción tradicional de quinceañeras: “Tan rápido, ya 15 años, no puede ser…”

El ritual se cumplió completo: cambio de zapatillas —que por comodidad fueron tenis— y un vals con policías, hijos y nietos.

“Cuando bailé el vals fue muy lindo, algo mágico”, relató Angie Paola Sáenz Casas, hija de Rosalba. “Con los 15 años de mi mami ya estaría el sueño cumplido también para mí”, dijo, al recordar que ella tampoco tuvo fiesta por falta de recursos.

Sueños cumplidos

Freddy Alfonso Páez, director de la Fundación Sueños Hechos y policía retirado, explicó que desde hace cinco años realizan esta actividad, que ha beneficiado a 128 mujeres mayores. El proyecto comenzó con fiestas para niñas de escasos recursos y luego se amplió a adultas mayores, inspirados en su propia madre.

“Hay muchas con distintas dolencias, pero cuando llega el momento de la fiesta, se les olvida todo y disfrutan”, contó Páez.

La fundación organiza la celebración anual con apoyo de patrocinadores que donan la comida, la limusina y los vestidos. Los agentes de policía colaboran como edecanes durante la ceremonia.