BELÉM, Brasil (AP).— Brasil dio un nuevo impulso a las negociaciones de la COP30 con el envío de una carta directa a las delegaciones y la publicación de un borrador de texto que busca ordenar los debates en la recta final de la conferencia climática de Naciones Unidas.
La misiva, distribuida la noche del lunes, coincidió con la última semana de la primera cumbre climática realizada en la Amazonía, región clave para la regulación del clima global debido a su capacidad de absorción de dióxido de carbono.
El presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, presentó un proyecto con 21 opciones para orientar a los negociadores sobre cuatro áreas de discusión que describió como “complejas e interrelacionadas”.
Inversión millonaria en ayuda climática
David Waskow, del Instituto de Recursos Mundiales, señaló que la propuesta “aborda algunas de las preguntas centrales” planteadas durante las consultas de la presidencia y reconoció que el proceso avanza “como en una carrera”.
Los temas políticos en revisión incluyen la actualización de los planes climáticos nacionales, el reparto de los 300 mil millones de dólares prometidos en ayuda climática, las barreras comerciales vinculadas al clima y la mejora de los mecanismos de transparencia.
Según Jasper Inventor, subdirector de programas de Greenpeace International, el texto preliminar “es un primer paso”, pero advirtió que aún deben retirarse opciones que “añaden retraso e ignoran la urgencia de la acción”.
La jornada del martes también reunió a ministros y altas autoridades que ofrecieron discursos sobre los desafíos actuales de la acción climática global.
Acciones urgentes
Ed Miliband, secretario de Energía del Reino Unido, alertó que todavía hay sectores que “quieren negar que la crisis siquiera existe o retrasar la acción urgente que necesitamos”.
Para Sophie Hermans, viceprimera ministra de Holanda, la transición energética “ya no significa establecer objetivos, sino ejecutarlos”, lo que —dijo— implica planificación y capacidad de adaptación.
La presión para un acuerdo crece mientras los documentos emitidos piden resolver varios puntos de un posible pacto antes del miércoles, a fin de que las decisiones finales puedan tomarse el viernes.
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva tiene previsto regresar a Belém hoy, un movimiento que analistas interpretan como un intento de dar un impulso político a las conversaciones, aunque varios observadores consideran “ambicioso” el plazo planteado.


