CIUDAD DE MÉXICO.- La reciente escalada de tensión internacional tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela no solo ha generado análisis políticos y estratégicos.

También reavivó una teoría popular que suele resurgir cada vez que Washington se involucra en operaciones militares: el llamado “pizzómetro del Pentágono”.

Detectan actividad en el “pizzómetro del Pentágono”

Durante la madrugada previa al anuncio oficial de la operación militar, usuarios en redes sociales detectaron un aumento inusual de actividad en pizzerías cercanas al Departamento de Defensa de Estados Unidos.

En particular, Pizzato Pizza, un local nocturno situado a poca distancia del Pentágono, registró un pico repentino de pedidos alrededor de las dos de la mañana.

Este fenómeno fue interpretado por internautas como una posible señal de que el personal militar y de inteligencia se encontraba trabajando horas extra, en medio de una situación de máxima tensión.

La teoría sostiene que, ante la imposibilidad de abandonar sus puestos, los funcionarios recurren a comida rápida, siendo la pizza una de las opciones más frecuentes.

Este repunte en los pedidos ocurrió horas antes de que se confirmara el ataque estadounidense y la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, lo que fortaleció la narrativa del “pizzómetro” como un presunto indicador adelantado de crisis militares.

Aunque para muchos se trata de una simple coincidencia amplificada por redes sociales, la teoría volvió a cobrar fuerza y se posicionó como uno de los temas más comentados tras la operación militar en Venezuela.

Después de todo, una situación similar se vivió en junio de 2025, cuando -aparentemente- los pedidos de pizza anticiparon la guerra Israel-Irán.

Teoría de las pizzas del Pentágono: ¿qué es y cómo surgió?

La llamada teoría de las pizzas del Pentágono no es nueva.

Sus raíces se remontan a la Guerra Fría, cuando los servicios de inteligencia de la entonces Unión Soviética vigilaban los movimientos de repartidores de pizza en zonas estratégicas de Washington como una forma indirecta de medir el nivel de alerta estadounidense.

Una de las anécdotas más citadas ocurrió en 1990, cuando varios locales reportaron un incremento notable de entregas en edificios vinculados a la CIA poco antes de la invasión de Kuwait por parte de Irak, episodio que precedió a la Guerra del Golfo.

El patrón volvió a repetirse en enero de 1991 durante la operación Tormenta del Desierto.

Según relató Frank Meeks, franquiciatario de Domino’s Pizza en Washington, en una sola noche se entregaron cerca de 300 pizzas al Pentágono, cuando lo habitual era distribuir alrededor de 50 al día. Esta declaración fue recogida por el diario Chicago Tribune.

Otro episodio documentado ocurrió en 1998, durante el proceso de destitución del entonces presidente Bill Clinton.

De acuerdo con información citada por The Washington Post, la Casa Blanca gastó 2 mil 600 dólares en pizza en solo tres días, una cifra muy superior al promedio habitual de 550 dólares en periodos similares.

Estos antecedentes históricos han alimentado la idea de que el aumento de pedidos de pizza podría estar relacionado con momentos de crisis política o militar, una narrativa que sigue vigente décadas después.

Pizza Index llega a redes sociales

Con el paso del tiempo, la teoría fue formalizada de manera informal bajo el nombre de “Pizza Index” o “Pentagon Pizza Index”, una métrica que relaciona el consumo de pizza en zonas estratégicas con escenarios de tensión internacional.

De acuerdo con algunos análisis, este modelo se inspira en patrones observados durante conflictos como las guerras de Irak y Afganistán.

El fenómeno incluso dio origen al término “Pizzint” o “inteligencia de pizza”.

Según relata Mark Lowenthal, profesor adjunto de la Universidad Johns Hopkins, en su libro Intelligence: from secrets to policy, los agentes soviéticos interpretaban las entregas nocturnas de pizza en edificios como la CIA, el Departamento de Defensa o la Casa Blanca como señales de que “algo grave sucedía en el mundo”.

En la actualidad, la teoría se ha adaptado a la era digital.

Cuentas en redes sociales como @PenPizzaReport monitorean en tiempo real los datos de actividad que Google Maps muestra sobre pizzerías cercanas al Pentágono, la Casa Blanca y otras instalaciones sensibles.

Pizzint: el monitoreo tras el ataque a Venezuela

Fue precisamente este tipo de monitoreo el que detectó la actividad inusual en Pizzato Pizza durante la madrugada del 3 de enero, en la ventana temporal previa al ataque de Estados Unidos a Venezuela y al anuncio de la captura de Nicolás Maduro.

Aunque expertos y periodistas han advertido que se trata de correlaciones no científicas, la narrativa persiste.

Como resumió en su momento Wolf Blitzer, entonces corresponsal de CNN en el Pentágono: La conclusión para los periodistas: nunca te fíes de las pizzas.

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