El papa Francisco abre la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, señalando el inicio del Año del Jubileo
El papa Francisco abre la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, señalando el inicio del Año del Jubileo

CIUDAD DEL VATICANO (AP).— El Vaticano dio ayer un informe final de su Año Santo 2025, diciendo que más de 33 millones de peregrinos habían participado y que la única disputa real con la ciudad de Roma se refería al estilo de las fuentes construidas para el principal proyecto de obras públicas del evento.

El papa León XIV cerrará oficialmente el Año Santo el martes y clausurará la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, culminando un raro Jubileo que fue abierto por un papa y cerrado por otro.

Para el Vaticano, un Año Santo es una tradición centenaria de los fieles que peregrinan a Roma cada 25 años para visitar las tumbas de los Santos Pedro y Pablo y recibir indulgencias para el perdón de sus pecados.

Para Roma, es una oportunidad de aprovechar unos 4,000 millones de euros en fondos públicos para llevar a cabo proyectos largamente retrasados que saquen a la ciudad de años de abandono y la actualicen a los estándares modernos europeos.

El Vaticano dijo que 33,475,369 peregrinos habían participado y que Italia, Estados Unidos y España fueron las principales nacionalidades representadas.

Pero el organizador del Año Santo del Vaticano, el arzobispo Rino Fisichella, reconoció que el número era solo una estimación y podría incluir conteos dobles. No hubo una disgregación entre los peregrinos del Año Santo y las cifras generales de turismo de Roma.

El Vaticano llegó a la cifra combinando el número de personas que se registraron oficialmente para los eventos del Jubileo, contadores de multitudes voluntarios en las basílicas del área de Roma y cámaras de circuito cerrado de televisión en la Basílica de San Pedro, que registraron alrededor de 25,000 a 30,000 personas al día cruzando el umbral de la Puerta Santa.

Asumiendo ese número cada día del año pasado, alrededor de 10 millones de peregrinos habrían cruzado la Puerta Santa. Los funcionarios dijeron que nunca imaginaron más, dada su capacidad limitada y que los peregrinos habrían visitado otras Puertas Santas en Roma.

El número oficial superó los 31.7 millones de personas originalmente pronosticados por un estudio de la Universidad Roma Tre.

El Vaticano indicó que registró un aumento constante en la participación tras la muerte del papa Francisco en abril y la elección de León, una transición que hizo de este Año Santo solo el segundo en la historia en ser abierto por un papa y cerrado por otro. En 1700, el papa Inocencio XII abrió el Jubileo y Clemente XI lo cerró tras la muerte de Inocencio.

Disputa sobre fuentes

El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, declaró que 110 de los 117 proyectos de obras públicas inicialmente asociados con el Jubileo habían sido completados, incluyendo el más audaz: una plaza peatonal al final del bulevar Via della Conciliazione, frente a la Basílica de San Pedro, que desvió el tráfico a un túnel subterráneo.

El diseño de la Piazza Pia, como se conoce la plaza, también vio el principal punto de desacuerdo entre Fisichella y Gualtieri sobre las dos fuentes redondas que enmarcan la vista a lo largo de la Conciliazione hacia la basílica.

A Gualtieri le gustaron las fuentes. A Fisichella no, pero tuvo que dejar de lado sus preferencias porque la plaza está en suelo italiano.

“Este fue probablemente el único punto en el que tuvimos que decir, riendo y sonriendo, que no estábamos completamente de acuerdo”, señaló Fisichella. “A él le gustaron esas dos fuentes, a mí me gustaron otras, pero tuve que ceder”.

Fisichella apuntó que no creía que las fuentes de piedra contemporáneas se adaptaran a una plaza que mira hacia el esplendor barroco de la Basílica de San Pedro y a lo largo de la arquitectura de la era fascista de la Via della Conciliazione, que fue creada para el Jubileo de 1950.

Un año después, Fisichella se ha acostumbrado a ellas, pero aún no las ama. “Siempre pensé que parecían baños de pies”, sostuvo.

La relación de Roma con los Jubileos se remonta a 1300, cuando el papa Bonifacio VIII inauguró el primer Año Santo en lo que los historiadores dicen que marcó la designación definitiva de Roma como el corazón y centro del cristianismo.

El Vaticano indicó que registró un aumento constante en la participación tras la muerte del papa Francisco en abril y la elección de León

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