CIUDAD DEL VATICANO (AP).— La fase de apelaciones del “juicio del siglo” del Vaticano se reanudó ayer martes tras un par de reveses para los fiscales del Papa que podrían tener grandes repercusiones en el resultado del problemático caso.
El caso concierne al otrora poderoso cardenal Angelo Becciu y otros ocho acusados, quienes fueron condenados por un puñado de delitos financieros en 2023 después de un extenso juicio de dos años.
Sin embargo, el alto Tribunal de Casación del Vaticano recientemente confirmó la decisión de un tribunal inferior de desestimar por completo la apelación de los fiscales. Eso significa que los acusados solo pueden esperar que sus veredictos y sentencias mejoren, si no se anulan.
El mismo día del fallo de Casación, el fiscal jefe del Vaticano, Alessandro Diddi, también abandonó meses de objeciones y renunció abruptamente al caso, en lugar de enfrentar la posibilidad de que el tribunal de Casación ordenara su destitución.
El problema radica en el papel de Diddi en un ahora infame conjunto de chats de WhatsApp que han puesto en duda la credibilidad de todo el juicio. Los chats, que documentan un esfuerzo de años tras bambalinas para apuntar a Becciu, sugieren una conducta cuestionable de la policía del Vaticano, los fiscales del Vaticano y el propio papa Francisco.
Varios abogados defensores habían argumentado que los chats mostraban que Diddi no era imparcial en su manejo de pruebas y testigos y que no era apto para continuar en su papel. Diddi rechazó sus argumentos como “infundados” y se quejó amargamente ante los jueces cardenales de Casación.
Pero se recusó de todos modos “para evitar que las insinuaciones y falsedades sobre mí sean explotadas para dañar y perjudicar el proceso de esclarecimiento de la verdad y afirmación de la justicia”.
Si la Casación realmente hubiera fallado en contra de Diddi y encontrado que su papel era incompatible, todo el caso podría haber resultado en un juicio nulo o una declaración de nulidad. Tal como está, el tribunal de apelaciones ha dictaminado que las actividades de Diddi como fiscal eran válidas, incluso si posteriormente se recusó.
Los inicios
El juicio original se abrió en 2021 centrado en la inversión del Vaticano de 350 millones de euros (413 millones de dólares) en una propiedad en Londres. Los fiscales alegaron que intermediarios y monseñores del Vaticano estafaron a la Santa Sede con decenas de millones de euros en honorarios y comisiones para adquirir la propiedad, y luego extorsionaron a la Santa Sede por 15 millones de euros para ceder el control de la misma.
Principales tangentes
La investigación original generó dos principales tangentes que involucraban a Becciu, un cardenal otrora poderoso, quien fue condenado por malversación y sentenciado a cinco años y medio de prisión.
Otros ocho acusados
El tribunal condenó a otros ocho acusados por malversación, abuso de poder, fraude y otros cargos, pero los absolvió de muchos cargos. Todos los acusados mantuvieron su inocencia y apelaron.
Cargos secundarios
Los fiscales también apelaron, ya que el tribunal desestimó en gran medida su teoría general de una gran conspiración para defraudar a la Santa Sede y en su lugar condenó a los acusados por un puñado de cargos serios pero secundarios.
