Inundaciones en Colombia
Fotografía aérea que muestra inundaciones, en una zona rural de Tierralta, en Córdoba, Colombia Credit: EFE/ Carlos Ortega

TIERRALTA, Colombia.- “Se perdió todo, menos la vida“, dijo José Julián Castaño, agricultor de la aldea de Puertas Negras, uno de los miles de damnificados que dejó la reciente crecida del río Sinú en la zona rural del municipio de Tierralta, en el departamento colombiano de Córdoba.

El hombre cuenta que la emergencia llegó sin aviso, porque el agua empezó a subir y él decidió esperar, como otras veces, a ver si la creciente se detenía, pero esta vez no ocurrió porque el agua terminó entrando hace cuatro días a su casa y alcanzó cerca de un metro de altura. Así perdió sus gallinas, cerdos y los cultivos que sostenían a su familia.

“Lo único que no se perdió fueron las vidas de nosotros“, insistió.

El desalojo vino después, cuando ya no había forma de permanecer en la vivienda, por lo que Castaño y su familia, parte de un grupo de 21 personas, fueron trasladados a albergues improvisados por la Alcaldía en escuelas e iglesias de la zona.

No hubo alerta

Inundaciones en Colombia
El director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo UNGRD, Carlos Carrillo (izquierda), entrega ayudas a damnificados, en Tierralta, Córdoba, Colombia Credit: EFE/ Carlos Ortega

El campesino aseguró que no recibieron ninguna alerta para el desalojo: “No, nada, nada. Ahí no hubo alerta de nada” afirmó.

Y aunque reconoce que en la zona son frecuentes las crecidas del río Sinú, dice que el temor ahora es distinto porque “antes venían tres o cuatro crecientes al año” y se sabía por dónde pasaba el agua.

Pero ahora viven con “el miedo de que se caiga ese muro“, en referencia a la represa de la central hidroeléctrica de Urrá, la única de la zona norte de Colombia, que tiene cuatro turbinas con una capacidad instalada de producción de 340 MW.

El embalse, situado a 276 kilómetros de la desembocadura del río Sinú, tiene un área de 7,988 hectáreas que almacenan 1,616 millones de metros cúbicos de agua.

El vertedero de Urrá, que según la empresa sirve también para regular el flujo de agua, tiene una capacidad máxima de descarga cercana a los 9,000 metros cúbicos por segundo que caen al cauce del Sinú.

Eso, según los campesinos, agudiza aguas abajo una emergencia que comenzó con las lluvias atípicas en esta época del año en el país, producto del frente frío del Ártico que llegó hasta el sur del Caribe.

Mientras los damnificados esperan respuestas, el Gobierno nacional y las autoridades locales intentan atender la emergencia.

Hasta la zona llegó el jueves el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), Carlos Carrillo, quien a pocos metros de donde Castaño contaba su tragedia informaba de la llegada de un vuelo de la Fuerza Aérea con más de diez toneladas de ayuda trasladadas desde Bogotá.

Según explicó, la asistencia incluye kits alimentarios, de cocina y de higiene personal, además de hamacas y sábanas, y su entrega “depende del registro de las familias en el censo oficial de damnificados que realizan las autoridades municipales”.

Miles de damnificados

Inundaciones en Colombia
Damnificados por la creciente del río Sinú permanecen en un albergue temporal, en Tierralta, Córdoba, Colombia Credit: EFE/ Carlos Ortega

Entre tanto el alcalde de Tierralta, Jesús David Contreras, señaló que la situación “sigue siendo crítica en las zonas rurales ribereñas“, y según el balance preliminar, unas 60 aldeas permanecen inundadas, con más de 5,100 familias damnificadas y alrededor de 8,000 hectáreas de cultivos perdidas.

Actualmente, indica el alcalde, funcionan 36 albergues temporales en el municipio, donde las comunidades reciben alimentación diaria mientras las aguas comienzan a descender.

Para Castaño, sin embargo, la preocupación va más allá de la ayuda inmediata: “¿Ahora qué hacemos?”, pregunta.— (Con información de Esneyder Negrete).

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