• Turistas esperan para cruzar la calle en La Habana. A la izquierda, prestadores de servicios sin mucha actividad por la actual baja afluencia de visitantes

LA HABANA (EFE).— La Habana luce con escasa presencia de visitantes en plena Semana Santa, reflejo del desplome del turismo en Cuba en medio de una severa crisis energética que afecta a la isla desde 2024.

Datos oficiales indican que en los dos primeros meses del año se registró una caída cercana al 30 % en la llegada de turistas respecto al mismo periodo de 2025, en un contexto marcado por apagones, falta de combustible y restricciones operativas.

En zonas emblemáticas como La Habana Vieja, Parque Central y el Capitolio, la actividad turística se encuentra notablemente reducida, de acuerdo con testimonios de trabajadores del sector.

“En esta zona (…) el turismo está malo por el problema energético. No está entrando turismo por eso. Todo en Cuba está parado”, señaló Alberto Ruiz Laffitte, encargado de autos clásicos para recorridos turísticos.

La crisis energética, atribuida a fallas en centrales termoeléctricas y a falta de divisas para importar combustibles, se ha intensificado desde enero, agravando la situación económica.

Los apagones frecuentes, la escasez de combustible y la disminución del transporte han derivado en calles con poca actividad, una imagen que remite a los momentos más críticos de la pandemia de Covid-19. Hasta febrero, Cuba recibió 262,496 visitantes internacionales, es decir, 112,642 menos que en el mismo periodo del año anterior, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

El sector turístico, considerado uno de los principales motores económicos del país, ya enfrentaba dificultades antes del agravamiento de la crisis energética.

En 2025, la isla registró 1.8 millones de visitantes internacionales, la cifra más baja desde 2002 si se excluyen los años de pandemia.

Trabajadores reportan afectaciones directas en sus ingresos. “Hay muy poco turismo. Nuestro trabajo se ha hecho muy difícil”, afirmó Ezequiel Palacios, conductor de un coche de caballos en La Habana Vieja.

Durante febrero, arribaron 77,663 turistas a la isla, con descensos en los principales mercados emisores como Canadá y Rusia, que registraron caídas del 28.4% y 7.6%, respectivamente.

También disminuyó significativamente la llegada de viajeros procedentes de Estados Unidos, la comunidad cubana en el exterior y países europeos como España, Francia e Italia.

Ante la escasez de combustible, el Gobierno implementó medidas como el cierre temporal de hoteles y la compactación de instalaciones turísticas, principalmente en destinos como Varadero y los cayos del norte.

El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga indicó que estas acciones buscan reducir el consumo energético y optimizar recursos durante la temporada alta.

Asimismo, las autoridades extendieron hasta el 10 de abril el aviso de limitaciones de combustible para aviación, lo que afecta operación en todos los aeropuertos internacionales del país.

El panorama actual anticipa un cierre de temporada turística muy por debajo de los niveles alcanzados en 2018 y 2019, cuando Cuba superó los cuatro millones de visitantes anuales.

La situación contrasta con otros destinos del Caribe como Cancún y Punta Cana, que han experimentado una recuperación sostenida y cifras récord tras la pandemia.

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