WASHINGTON (EFE).— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó ayer que haya enviado al portaviones USS Nimitz al Caribe para intimidar al gobierno de Cuba y reiteró su voluntad de diálogo con La Habana, en medio de la campaña de presión de Washington sobre la isla.
Preguntado en el Despacho Oval si la llegada del grupo de ataque del USS Nimitz a aguas caribeñas, anunciada el miércoles por el Ejército estadounidense, tenía la intención de intimidar al liderazgo cubano, Trump contestó: “No, en absoluto”.
Respondió que Cuba “es un país fallido” que no tiene “electricidad, no tiene dinero, no tiene comida” y prometió que Estados Unidos va a “tenderles la mano”.
“Vamos a ayudarlos. Quiero ayudarlos, quiero hacerlo por motivos humanitarios. Pero, además, contamos con la población cubanoestadounidense, gran parte de la cual reside en Miami y en Florida. Es un grupo de personas magnífico”, dijo.
Trump, que desde el pasado enero ha incrementado la presión sobre el gobierno de Miguel Díaz-Canel en busca de un cambio político y económico en la isla, insistió en que el exilio cubano quiere “regresar y ayudar a su país”.
“Espero que decidan quedarse aquí, pero lo cierto es que quieren volver, quieren invertir en su país y, ya sabe, ver si logran sacarlo adelante”, agregó.
Estados Unidos anunció este miércoles el despliegue del USS Nimitz al Caribe, el mismo día en que la fiscalía estadounidense anunció cargos contra el expresidente cubano Raúl Castro relacionados con el derribo de dos avionetas en 1996.
El mismo día, Trump descartó una “escalada” con Cuba, y anunció que “pronto” hará un anuncio sobre el bloqueo petrolero que Washington impuso a la isla.
