LA GUAIRA, Venezuela, 27 de junio de 2026 (AP).— Con el rostro ensangrentado, Daniel Cordero salió de entre los escombros de un edificio que se desplomó en Catia La Mar, Venezuela, por los dos terremotos.
Los rescatistas que lo rodeaban lo ayudaron a subir a una camilla mientras transeúntes con sus teléfonos celulares grababan la escena.
Hoy sábado se cumplen tres días desde que los dos terremotos de 7.2 y 7.5 de magnitud sacudieron Venezuela a las 6:04 y 6:05 de la tarde del miércoles 24 de junio pasado.
Pero esta misma tarde de sábado, a las 3:20, se registró otro terremoto –de magnitud 4.8– en la costa de Venezuela y se sintió en Caracas, informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, en inglés).
Según el USGS, el epicentro estuvo a 10 km de profundidad en el mar y a 35 km al norte-noreste de de El Limón.
El terremoto de 7.2 tuvo epicentro a 20 km de profundidad y a 23 km al sureste de Yumare, y el sismo de 7.5, a 10 km de profundidad y a 28 km de Yumare.
#HCHInternacionales| Un terremoto de magnitud 4,8 sacudió este sábado la costa de Venezuela, y se pudo sentir en Caracas.
— HCH Televisión Digital (@HCHTelevDigital) June 27, 2026
➡️El movimiento telúrico se produjo a las a las 15:20 hora local (19:20 GMT), según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, en inglés).
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Esperanza en Venezuela
El rescate de Daniel Cordero, que ocurrió ayer viernes, así como el de otras personas, da un impulso de optimismo a quienes aún esperan hallar a sus seres queridos entre los escombros.
Esto sucede mientras aumenta el número de muertos por los sismos y mientras muchas familias confirman que madres, padres, hermanos y niños no sobrevivieron.
Al menos 1,430 personas fallecieron por los terremotos, informaron hoy sábado funcionarios gubernamentales, una cifra que seguirá aumentando. Unas 3,200 personas están heridas y se reporta la desaparición de 51,000 personas.
La frenética búsqueda continúa hoy sábado, en su mayoría a carga de civiles, con un número creciente de equipos internacionales de rescate que se suman a los esfuerzos.
Las agencias de ayuda consideran que las primeras 48-72 horas son cruciales para recuperar con vida a las personas, aunque ese plazo se puede ampliar si tienen acceso a comida y agua.
Hallados vivos al tercer día de los sismos en Venezuela
Mientras vecinos, amigos y familiares trabajaban bajo el sol abrasador, algunos de sus esfuerzos fueron recibidos con aplausos.
Se salvó a un niño de 4 años. A un hombre mayor con un ojo morado lo recibieron con aplausos tras su rescate.
Tragedias
Pero no todos tuvieron la misma suerte.
Daritza Polo, en La Guaira, recibió ayer viernes la confirmación de que su madre falleció en el terremoto. “No tengo palabras”, expresó.
El sufrimiento es abundante en toda La Guaira, una de las zonas más afectadas por los devastadores terremotos.
People trapped under the rubble after the earthquake in Venezuela 😭
— Volcaholic 🌋 (@volcaholic1) June 25, 2026
I've done my best with translation…
“What's your name, brother?”
“Anthony.”
“And the other one?”
“Ramón.”
“And the other one? And the other one?”
“Yes.”
“And inside here, is there a woman?”
“Yes, brother,… pic.twitter.com/L7Kjurh7bW
“Hemos visto demasiado”
A los hermanos Leyder y Leymar Rojas, de 3 y 10 años, los sacaron de los escombros envueltos en una sábana. Su madre gritaba de angustia. Mientras dos mujeres intentaban sostenerla, ella se desmayó. El rescate siguió mientras ella yacía en el suelo.
“Es horrible, hemos visto demasiado”, dijo Ramón Eduardo, el tío de los niños, conteniendo las lágrimas.
“Sacamos a uno, que salió vivo, gracias a Dios”, añadió, refiriéndose a Adrián, de 4 años, hermano de los menores fallecidos. “Pero a ellos no, a ellos no llegamos”.
No sabe de sus hijos en Venezuela
Para muchos, no tener noticias es una buena noticia.
El edificio en La Guaira donde Noribel Mendoza vivía con sus dos hijos, Andrés David Molina Mendoza, de 21 años, y Ángel Eduardo Molina Mendoza, de 19, se desplomó el miércoles 24 y desde entonces la familia no sabe nada de ellos.
“No sabemos exactamente si estaban allí, si no estaban allí, si están en algún hospital, en algún centro médico, todavía nada”, dijo la tía de los jóvenes Ángela Molina Castro, de 30 años, en una llamada telefónica desde Puerto Píritu, en el estado Anzoátegui.
Otra de sus tías permanece afuera del edificio esperando noticias, pero dijo que no ha llegado ningún equipo de rescate. Vecinos y amigos ya intentaron levantar los escombros, pero a veces son demasiado pesados.
Ayer viernes se confirmó la muerte de un amigo y de su esposa embarazada. Ella espera que la noticia sobre sus sobrinos no sea la misma.
“Así no sea familia de uno, así no sean amigos, conocidos, igualito, son seres y más humanos como nosotros”, expresó al referirse a todas las víctimas. “Y es una tragedia que primera vez en mi vida que yo la estoy viviendo”.
Al fin tiene noticias de su suegro
A su vez, Ninoska Jarrin narra que durante dos días llamó a su suegro, Fernando Segundo Martínez Hernández, pero no recibió respuesta.
Jarrín vive en Ciudad de México; su suegro estaba en La Guaira, una de las áreas más afectadas por los sismos.
Finalmente, ayer viernes recibió noticias: su esposa supo de él. Ella aún estaba preocupada hasta que su esposo logró hablar directamente con él hoy sábado en la mañana. “Está bien, gracias a Dios”, dijo.
Fe en que hallaran a su hija y nietos vivos en Venezuela
Desde el miércoles, Flor María González espera noticias sobre su hija, Dilinyer Caroley Rada González, de 33 años, y sus tres nietos: Jonas, de 10, Ashley, de 8, y Angely, de 6, cuyo edificio de apartamentos en La Guaira colapsó.
Flor María acababa de regresar a la ciudad occidental de Maracaibo después de visitar a sus dos hijas cerca de Caracas cuando se enteró del terremoto.
Ella ha observado desde lejos cómo vecinos y equipos de rescate buscan sobrevivientes.
Su otra hija espera afuera del edificio de Rada González con la esperanza de que ella y los niños estén entre quienes sean rescatados de los escombros.
“Todavía tenemos fe”, expresó Flor María.




