JERUSALÉN (EFE).— Desde la quema de dos mezquitas en aldeas de Cisjordania ocupada hasta varias mujeres palestinas obligadas a dar a luz en ambulancias ante los cierres militares de carreteras, el terror infundido por colonos israelíes sigue expandiéndose, mientras el Ejército de Israel promete intensificar su embestida en la zona.
La violenta situación de Cisjordania acabó por desbordarse el viernes tras un enfrentamiento armado al norte, en la aldea de Tell, gobernación de Nablus, donde murieron cuatro civiles palestinos, un colono autorizado para portar armas y un soldado israelí.
Desde entonces, el Ejército israelí (FDI) ha irrumpido con imponente fuerza y “milicias de colonos”, denominadas así por hasta una veintena de ONG israelíes, han aprovechado para acceder a pueblos palestinos, agredir a residentes e incendiar sus viviendas.
Este domingo, grupos de radicales judíos incendiaron dos mezquitas: una en la localidad de Qusra y otra en la aldea de Kur, ambas al norte de Cisjordania. En las paredes de esta última dejaron escrito: “Derramar sangre judía no sale gratis”.
El Ejército israelí no ha notificado haber detenido a ningún implicado en los ataques a palestinos de los últimos días.
Las FDI han continuado centradas en su estricto cerco militar sobre la gobernación de Nablus, lo que ha obligado hasta ahora a al menos dos mujeres embarazadas a dar a luz en ambulancias, denunció ayer la ONG Médicos por los Derechos Humanos de Israel.
Asimismo, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que las operaciones “antiterroristas” del Ejército en Cisjordania ocupada se ampliarán en las próximas semanas. La intensificación fue anunciada poco antes por el primer ministro Benjamín Netanyahu, que próximamente volará a Washington para reunirse con Donald Trump.
Sobre el terreno, las FDI han seguido operando dentro de los territorios palestinos y, si el sábado aseguraban haber detenido a 70 palestinos, ayer arrestaron a al menos a 24 en Nablus y a 16 en Tulkarm y Yenín.
Autoridades palestinas también denunciaron la demolición de una vivienda en construcción en la aldea de Jalbun, al este de Yenín, así como el precinto y prohibición de acceso a familiares de la vivienda de Tell donde vivía el palestino involucrado en el enfrentamiento armado del viernes.
Netanyahu se comprometió tras el incidente a la “aceleración regulatoria de granjas de explotación agrícolas” de colonos israelíes —el paso previo a formalizar asentamientos— en los alrededores de Tell. El ministro israelí de Finanzas, el colono y supremacista Bezalel Smotrich, confirmó que Israel construirá 763 nuevas viviendas en el asentamiento de Eli, al sur de Nablus.
Al mismo tiempo, grupos de colonos israelíes levantaron tres puestos de avanzada en torno a Tell, hallándose las tres estructuras en el Área B de Cisjordania, exenta de poder administrativo israelí, de acuerdo a la ONG israelí Peace Now.
De un vistazo
Violencia sistemática
El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, reclamó “acción internacional urgente” para frenar la violencia israelí en Cisjordania ocupada, la cual calificó de “sistemática” para hundir a la Autoridad Palestina, y con ella, la solución de dos Estados.
Denuncian complicidad
La ONG israelí Breaking the Silence, fundada en 2004 por veteranos del ejército, dijo en un comunicado que lo que está ocurriendo en Cisjordania responde a una estrategia en la que “colonos atacan palestinos sabiendo que el Ejército les defenderá”.
