VILLAVICIOSA DE ODÓN, España.— Elvira Menéndez sabe lo afortunada que es de que su casa no sea una ruina carbonizada como tantas otras en España y Francia devastadas por incendios forestales.
Pero la jubilada de 79 años no puede evitar preocuparse por otra familia que, como ella, huyó del ardiente infierno. Se trata de una familia joven que vive en la calle de su hijo, la cual se quedó sin nada, porque la casa se quemó por completo y tienen tres hijos, según dijo.
Los incendios forestales fuera de control en los últimos días en tres provincias del centro de España han arrasado decenas de miles de hectáreas y han obligado a casi 90,000 personas a huir de sus hogares. En el suroeste de Francia, más de 250,000 personas han abandonado sus casas a medida que el fuego avanza por la región vinícola de Burdeos.
Dura incertidumbre
Para los cientos de miles de personas en esta situación, la pregunta es la misma: ¿Qué encontrarán cuando por fin se les permita volver a casa, o a lo que quede de ella?
Sin noticias de cuándo podrá regresar a Chapinería, su localidad al oeste de Madrid, Menéndez pasó su tercera noche el domingo en el refugio improvisado en un complejo deportivo en Villaviciosa de Odón, a 40 minutos en coche de la vivienda que se vio obligada a dejar.
“Al menos estamos todos juntos”, expresó Menéndez, que está en el refugio con su familia y su perro.
Dos grandes incendios cerca de Madrid se fusionaron el viernes por la tarde en uno solo que se propagaba con rapidez. Más tarde se combinó con otro que ya ardía en Ávila, al norte de la capital. Esto obligó al gobierno a declarar por primera vez una emergencia nacional por incendios. Desde entonces, las llamas también se han extendido a Toledo, una provincia al suroeste. En total, el fuego ha calcinado 77,000 hectáreas tan sólo en la parte central del país.
La angustia de Menéndez también la sentía Rocío Domínguez, quien huyó de su casa sólo con la ropa que traía puesta, pues todas sus otras pertenencias quedaron atrás. Solamente le dio tiempo de llevarse un kit para los perros, añadió Domínguez, rodeada de sus dos queridas mascotas. Todo lo demás que tiene ahora —desde la ropa que viste hasta la comida y los artículos de aseo— lo recibió en el refugio.
En el centro de evacuación, donde se han instalado catres para unas 200 personas, Domínguez aún tiene muy presente el recuerdo aterrador de su huida.
Era una locura, narró, con coches que subían y bajaban, calles del pueblo atascadas mientras la gente intentaba salir. Parecía el apocalipsis, recordó Domínguez, de 35 años y desempleada, que está con sus padres y hermanos. La visibilidad era nula, agregó.
La ceniza cubría todos los objetos, y era posible ver a todos los animales quemados, según dijo.
Visita real
El rey Felipe VI y la reina Letizia escucharon testimonios de evacuados el domingo, cuando los monarcas visitaron un refugio en Villamartín, a unos 45 kilómetros al oeste de Madrid. La ministra para la Transición Ecológica de España, Sara Aagesen, señaló después que todavía se prevén más evacuaciones en esa zona.
Luego de reunirse con los sobrevivientes en el refugio, la reina Letizia les dijo a los periodistas que era importante “escuchar cómo se sienten y cómo cuentan cuál ha sido esa salida precipitada de su casa, cómo han sentido la tristeza que describen, la angustia, la incertidumbre y esas preguntas que dejan en el aire”.









