JERUSALÉN (AP).— Israel reforzará los controles de seguridad de los pilotos y los vuelos que lleguen a su territorio, incluidos los operados por aerolíneas extranjeras, tras el ataque en la cabina de un avión de Flydubai que puso en riesgo a 182 personas.
Los pilotos serán sometidos a verificaciones y las autoridades israelíes conocerán sus identidades, informó Doron Spielman, portavoz de la oficina del primer ministro. El incidente abrió interrogantes sobre la revisión de antecedentes, la inspección de tripulaciones y la protección frente a amenazas internas.
Eyal Hulata, exasesor de seguridad nacional de Israel, señaló que las medidas se han concentrado tradicionalmente en pasajeros y equipaje, mientras que un ataque cometido por un piloto o tripulante no es un escenario probable.
“Eso probablemente cambiará ahora y los miembros de la tripulación estarán sujetos a controles más estrictos”, afirmó.
Las revisiones previas al vuelo deberían ser similares para pasajeros y tripulaciones, explicó Dave Komendat, exdirector de seguridad de Boeing. Sin embargo, los procedimientos varían entre países y todavía se desconoce si el objeto utilizado para herir al capitán fue introducido o estaba dentro del avión.
En tanto, la Organización de Aviación Civil Internacional establece requisitos básicos de verificación y licencias, pero los reguladores nacionales y las aerolíneas pueden añadir exigencias. Israel depende de gobiernos y empresas extranjeras para revisar los antecedentes de las tripulaciones que vuelan hacia su territorio.
El experto Menachem Bachrach consideró que lo ocurrido podría responder a un incumplimiento de los protocolos existentes. Por ello, pidió esclarecer si alguien omitió los procedimientos antes de decidir cómo reforzarlos.
Otra de las líneas de revisión será la evaluación periódica de la aptitud de los pilotos. Los investigadores buscarán posibles advertencias de colegas sobre el copiloto y determinarán cómo respondió la compañía, indicó Komendat.
El caso también expuso los riesgos de las puertas reforzadas de las cabinas, instaladas después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Aunque impiden el acceso de intrusos, pueden dificultar la intervención cuando la amenaza proviene de la tripulación, explicó el especialista Philip Baum.
