Orleans, Francia.— La líder ultraderechista Marine Le Pen presentó en su primer gran mitin de campaña, celebrado este domingo en Orleans, los temas centrales de su ideario: la soberanía y la seguridad.

Seguridad, control fronterizo y endurecimiento de penas

Marine Le Pen se comprometió a reforzar las fronteras de Francia, expulsar a todos los inmigrantes que cometan delitos, imponer penas más duras a quienes agredan a agentes de la autoridad y combatir con firmeza el crimen.

“No dejaremos que Francia caiga en la mexicanización con los cárteles. Erradicaremos sin descanso esas organizaciones criminales considerándolas terroristas”, afirmó.

También aseguró que “la nacionalidad francesa volverá a ser un privilegio que se hereda o se merece” y prometió establecer un nuevo derecho: la prioridad nacional.

La líder ultraderechista omitió referencias al carácter racista del atentado que el pasado viernes costó la vida a una persona en las afueras de París. Los primeros indicios apuntan a que el ataque buscaba causar una masacre de personas de origen extranjero.

El atentado ha colocado a Marine Le Pen en el centro de las críticas, con acusaciones de que su discurso alienta este tipo de comportamientos.

Saqueos en Francia

Convencida de que los actos de vandalismo y los saqueos del pasado 17 de octubre refuerzan sus posibilidades de conquistar el Elíseo en su cuarto intento, Marine Le Pen presentó una propuesta basada en el orden, con la promesa de perseguir la inmigración ilegal y recuperar el control de las fronteras y la soberanía militar.

“Les propongo el renacimiento del país, la elevación progresiva hacia lo auténtico, lo justo, la seguridad, la prosperidad y la creatividad”, clamó ante más de 8,000 militantes reunidos en una ciudad simbólica para Francia por representar la resistencia francesa en tiempos de Juana de Arco.

La extrema derecha lleva años reivindicando la figura de Juana de Arco como símbolo de orgullo nacional. Marine Le Pen tampoco dejó de ensalzarla para animar a sus seguidores más fieles.

“Antes de la victoria, hay que estar convencidos de que se puede ganar”, afirmó la líder ultraderechista entre cánticos de “¡Marine presidenta!”, en un espectáculo más propio de Estados Unidos que de Francia, donde este formato solo se ha utilizado en contadas ocasiones, como durante la campaña del conservador Nicolas Sarkozy en 2012.

El mitin fue el punto culminante de un congreso en el que el partido, convertido en una maquinaria electoral, cerró filas en torno a su líder, a quien ningún otro candidato parece hacer sombra por el momento.

Marine Le Pen promete devolver el poder al pueblo

Le Pen prometió “devolver el poder al pueblo” mediante el uso del referéndum para impulsar las grandes reformas que propone. Entre ellas, destacó la inscripción en la Carta Magna del endurecimiento de la política migratoria, aunque los constitucionalistas le han advertido que necesitará una mayoría reforzada en las cámaras para conseguirlo.

“¡Macron, dimisión!”, gritaba el público mientras Marine Le Pen lanzaba sus críticas contra el actual presidente de Francia, Emmanuel Macron, a quien no dudó en calificar de traidor por querer compartir con otros países el arma nuclear.

“Queremos que Francia recupere su potencia, pero no una potencia de dominación, una potencia de protección”, afirmó la líder ultraderechista, quien aseguró que convertirá al país en “una nación de paz”.

Frente al proyecto de una defensa europea impulsado por Macron, Marine Le Pen defendió “una defensa nacional” y rechazó “delegarla”, aunque se comprometió a mantener el gasto militar ya acordado por el actual presidente.

Jordan Bardella será primer ministro de Le Pen

En busca de ampliar su base electoral, Le Pen prometió formar un gobierno “plural”, aunque confirmó que su primer ministro será Jordan Bardella, pese a las acusaciones de antisemitismo que pesan sobre él.

El delfín político de Marine Le Pen también pronunció un discurso, interrumpido por integrantes de organizaciones juveniles judías, quienes fueron expulsados por la fuerza del recinto ferial donde se celebraba el congreso.

“Les han querido amedrentar, pero estan aquí”, dijo el joven político, un día después de ser reelegido al frente del partido. Bardella aseguró que la formación “alcanza los 160,000 militantes, lo que lo convierte en el mayor del país”.

La declaración fue una referencia a la manifestación celebrada la víspera, que reunió a unas 13,000 personas para protestar contra la ideología de la extrema derecha. Entre los asistentes había líderes políticos y sindicales.

La concentración había generado temores de posibles disturbios con grupos ultraderechistas, pero finalmente concluyó sin incidentes.

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