PAYSANDÚ, Uruguay.— Con un llamado a construir puentes de fe, fraternidad y encuentro, el papa León XIV reunió a unas 40,000 personas en Uruguay, donde dedicó parte de su homilía al mate, una de las tradiciones más arraigadas de la región, como símbolo de unidad.

La misa se celebró el sábado en el Parque París Londres, en Paysandú, al oeste de Uruguay y cerca de la frontera con Argentina. La multitud recibió al pontífice entre cánticos, bocinazos y pañuelos amarillos cuando llegó en su papamóvil al lugar de la ceremonia.

Más de 30,000 personas se habían inscrito previamente para asistir al encuentro, pero el Vaticano informó que otras 10,000 llegaron sin registro, pese a la lluvia matinal y al cielo gris y ventoso.

Muchos de los asistentes procedían de Uruguay, aunque también viajaron peregrinos de Argentina y Brasil. La ciudad, ubicada junto al río Uruguay y conectada con Argentina mediante un puente, fue elegida para albergar la primera misa de León XIV en Sudamérica.

El Papa visita Uruguay

La celebración marcó el comienzo de una gira de 12 días por Uruguay, Argentina y Perú, que había generado incertidumbre después de que el pontífice se sometiera a una cirugía por cáncer de pulmón el 13 de octubre, según la información difundida por AP.

Fieles con ponchos para la lluvia, muchos de ellos con los colores amarillos del Vaticano, comenzaron a ingresar al parque desde las 5:30 de la mañana, mientras una banda interpretaba himnos populares en español.

Algunos asistentes expresaron su emoción porque León XIV decidió continuar con su gira pese a su reciente diagnóstico.

“Él representa a Cristo, pero también es un ser humano. Y no sabíamos si iba a poder venir, pero hizo el esfuerzo y llegó por nosotros”, declaró Soledad Sánchez, de 73 años, quien viajó desde el norte de Uruguay.

“Vino hasta acá para traernos un mensaje de paz, porque sabe que el mundo necesita mucha paz ahora”, agregó.

El mate como símbolo de fraternidad

Durante su homilía, León XIV exhortó a los fieles a construir puentes de fe, fraternidad y encuentro. Para ilustrar su mensaje, recordó el puente sobre el río Uruguay que une a Uruguay y Argentina, por el que numerosos peregrinos cruzaron para asistir a la misa.

También recurrió al mate, la tradicional infusión de yerba que los uruguayos y sus vecinos llevan a todas partes, como una expresión de unidad y convivencia.

El mate es un apreciado símbolo nacional en Paraguay, Argentina y Uruguay. Su preparación y consumo constituyen, ante todo, un ritual compartido: la yerba se coloca en un recipiente elaborado con una calabaza ahuecada y se bebe mediante una bombilla que pasa de mano en mano entre familiares, amigos y hasta desconocidos.

La bebida se recarga durante horas y todos utilizan la misma bombilla. De acuerdo con estimaciones del sector, los uruguayos consumen aproximadamente nueve kilogramos de yerba seca por persona al año, más que cualquier otra población del mundo.

El Papa señaló que símbolos como el mate contribuyen a construir identidad y sentido de pertenencia, valores que también pueden proyectarse hacia el futuro y aplicarse a la difusión de la fe.

Una visita a un país secularizado

León XIV llegó a Uruguay el viernes con el propósito de alentar a la población de este país, considerado el más secularizado de Sudamérica, a recurrir a la fe católica para encontrar fortaleza ante los problemas y desafíos actuales.

Uruguay tiene una población de aproximadamente 3.5 millones de habitantes.

La misa del sábado estuvo dedicada al beato Jacinto Vera, sacerdote del siglo XIX que se convirtió en el primer obispo de Uruguay. Durante su visita del viernes, León XIV lo elogió como un pastor que recorría los caminos del país para ayudar a las personas pobres.

La llegada del pontífice también despertó expectativas entre jóvenes católicos que participan en grupos parroquiales. Algunos consideraron que la multitud reunida en Paysandú puede cuestionar la percepción de que Uruguay es un país indiferente a la religión.

“La realidad que veo en mi pueblo es que hay un montón de jóvenes muy interesados en la religión, que están buscando sentido y comunidad en momentos difíciles, y que lo encuentran en nuestras meriendas”, comentó Teresa Sabellini, de 18 años, originaria de Paysandú.

“Y ahora mirá. Está lleno de gente”, agregó.

Sin embargo, la propia ciudad recibió al Papa con relativa tranquilidad antes del encuentro, como si se tratara de un fin de semana cualquiera, con pocas decoraciones y apenas algunas casas con banderas del Vaticano.

Otros jóvenes destacaron que el tono humano del pontífice y su insistencia en el cuidado de las personas vulnerables pueden trascender a la comunidad católica.

“No me considero religioso, pero me gusta este Papa. Tiene un mensaje muy bueno para la humanidad”, dijo Santiago Biglieri, de 18 años, un colombiano que vive en Uruguay. “Incluso para los no creyentes, hay algo que sacar de sus ideas”.

Peregrinos argentinos cruzan la frontera

La ubicación de Paysandú, frente a la ciudad argentina de Colón, facilitó la llegada de peregrinos del país vecino. Para muchos argentinos, acudir a esa celebración resultó más sencillo que trasladarse a cualquiera de las siguientes paradas de la gira papal en Argentina.

Luciana Lobato, de 20 años, agente de turismo argentina, organizó autobuses para trasladar a 180 peregrinos desde el otro lado de la frontera.

“Argentina es un país mucho más religioso que Uruguay, y existe este deseo de estar acá para presenciar algo histórico”, señaló.

Después de Uruguay, León XIV continuará su recorrido por Argentina, donde visitará Buenos Aires, Luján y Córdoba. Posteriormente viajará a Perú, su segunda patria y último destino de esta gira sudamericana.

El Papa visitará un barrio afectado por el narcotráfico

La agenda de León XIV en Uruguay contempla también una visita a un barrio de Montevideo afectado por el narcotráfico y la violencia de pandillas.

En esa zona, la Iglesia trabaja con autoridades municipales en la construcción de viviendas y en programas de rehabilitación para personas con adicciones.

El último acto previsto en Uruguay es una vigilia de oración en el Estadio Centenario de Montevideo. También busca reforzar el llamado del pontífice a rechazar la indiferencia religiosa y abrazar la fe.