¡Oh! 2024 ocupas ya un lugar en los anales de la historia; quiero despedirte, no de forma zalamera en una oración fúnebre, sino tratando de hallar un justo medio para lo que dejas a la vida nacional.

Nos heredaste, Año que recién se fue, a la primera mujer en ocupar la presidencia de México.

Parece ser un punto de llegada y partida, por eso no tendrán su final las luchas feministas, empezando con el ejemplo que debe dar la Señora Presidenta, así con A, para consolidar a las féminas en el quehacer político.

Queda pendiente demostrar a quienes aún dudan de la capacidad de las mujeres, aun cuando ya lo han hecho desde siempre en los hogares en materia de política y economía internas, con demostración de eficiencia y eficacia, en donde a los hombres nos fue cómodo, muy cómodo, dejar esa carga que empezó con el cuidado de los hijos y todo lo referente a las labores domésticas, lo que no es algo nada pequeño.

Más de lo que nos dejas, 2024, esperamos para 2025 nuevas formas de conducir al país con la responsabilidad y honestidad femeninas. Habrá que romper con paradigmas obsoletos.

Paulatinamente, los años anteriores nos trajeron gobernadoras, diputadas, senadoras, alcaldesas y hubo de todos los estilos, unas mejores y otras peores gobernantes que los hombres, siempre señaladas en tiempo y forma. Tampoco piensen que por tratarse de mujeres ya son garantes de buen gobierno, pero cabe el beneficio de la duda.

Sin titubeos, la Doctora Sheinbaum tiene los méritos para ser la presidenta, empero, como siempre, necesitó de un gran elector y su partido como es la costumbre de política mexicana. Ha sucedido igual que en las elecciones precedentes.

2024, se te registrará en los próximos libros de texto de la Nueva Escuela Mexicana, pero ¿serás un parteaguas histórico para el género femenino? Ojalá y no se tire al albañal para las aspiraciones subsecuentes y lograr la igualdad, pues tampoco se trata solo de quitar para ponerse, lo que sucederá si no se entiende el compromiso de acciones por las esperanzas que causa.

No acabaste, 2024, con el cáncer de la corrupción, empero poco se vio que se hiciera en estos trescientos sesenta y seis días que fenecieron, se hizo lo mismo de siempre y parece que continuará con la llegada de los mismos de siempre a los gobiernos de Morena, que —como dice aquella canción—: tropical el camaleón cambia de colores según la ocasión… para hacer exactamente lo mismo.

México ya no quiere vivir bajo el fuego de la violencia con altas cifras de muertos que aterran. Eso de los abrazos, no balazos fue una muy mala ocurrencia y ya casi al final de tus días aparece un combate frontal en los focos más peligrosos, sin declarar la guerra como en el calderonismo.

Vemos que empiezan a tomarse acciones que deben redituar en la paz de México que tanto se anhela. No hay nada como la paz y no la de los cementerios. Hay críticos a los que nada embona y llaman “bukelismo” a esa lucha fontal insinuando que se imita las decisiones de la República del Salvador

2024, dejas de herencia un retroceso para la democracia, dando pie a los gobiernos autócratas de las dictaduras símicas decimonónicas y la dictadura perfecta del pasado inmediato. Acabaste con los organismos autónomos que regulaban el poder de gobernantes para entregar, en este caso, a una sola mujer que se siente agradecida.

¿Cuál es el quid de la herencia que dejas, Año Viejo?:

¿Más apoyos sociales a los bolsillos de la gente, los que siempre harán falta a los menos favorecidos? Se trata de comprar popularidad para ganar elecciones.

¿Se seguirá negando apoyo a la obra pública y los servicios que demanda la sociedad en la atención apremiante a los problemas de salud, vivienda, empleos con seguridad social y trabajo bien remunerados?

¿Seguirán creyendo nuestros gobernantes que tienen un barril sin fondo para repartir, o sucederá como quien gasta más de lo que gana? Tal y como ocurre con el uso irresponsable de las tarjetas de crédito hasta que “el agua llegue al cuello. Ocurrió así durante los sexenios de Echeverría y López-Portillo. Los ancianos de hoy podemos testimoniar y esas experiencias deben quedar registradas para quienes hoy gobiernan.

Dejas un socialismo disfrazado de mamarracho haciendo más ricos a los ricos y a la nueva clase política y jodes a las clases medias, a las que no se permite avanzar con tanta carga fiscal.

¿Habrá una auténtica buena calidad educativa con la Nueva Escuela Mexicana y en las universidades Benito Juárez de participación federal, esas a las que llaman “patito”? La masificación de la educación superior no debe estar reñida con la buena calidad formativa de los futuros profesionistas.

¿Se seguirá recortando el presupuesto a las universidades públicas autónomas que han funcionado bien?

¿Acabará el excesivo gasto en las obras faraónicas que no son redituables y se pondrá organización en la administración limpia y transparente de Pemex, CFE y muchos etcéteras que nos agobian? Parece que en Mexicana de Aviación empiezan a considerarlo.

No todo está bien, ojalá y empiecen por reconócelo para poder mejorar. La omisión ante el problema no lo cura, sino lo acrecienta.

Oración final: Señor haz que nuestra mente sea siempre lúcida para poder entender y sálvanos de la soberbia de nuestros gobernantes.— Mérida, Yucatán.

pepetong@hotmail.com

Escritor

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