Neurología
Dr. Jorge Salazar Ceballos
Aunque el mal de Parkinson está relacionado mayormente con temblores, existe una gran variedad de síntomas a los que cada vez se les da mayor importancia.
El mal de Parkinson fue descrito por primera vez en 1817 por el médico británico James Parkinson, quien denominó a la enfermedad como “parálisis agitante”. Aunque cientos de años antes se había descrito la enfermedad, el mérito del doctor Parkinson consistió en relacionar un conjunto de síntomas y signos con un trastorno del movimiento.
Entre sus múltiples manifestaciones se incluyen los temblores, lentitud de movimiento y rigidez, pero existen muchos fármacos que pueden mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Así sucede, por ejemplo, en pacientes que reciben manejo médico basado en un fármaco denominado levodopa cuyos beneficios favorecen hasta un 80% de quienes lo consumen; sin embargo, luego de cinco años su eficacia puede disminuir produciéndose cambios repentinos, como pasar de movilidad aceptable a una inmovilidad que puede ser discapacitante, fenómeno que recibe el nombre de encendido y apagado. Algunos de los efectos del fármaco, los podemos observar en la película “Despertares” basada en la biografía del neurólogo británico Oliver Sacks.
Si bien las manifestaciones más comunes son las que tienen que ver con el movimiento, hoy día gracias a las investigaciones se sabe que existe un grupo de síntomas denominados “no motores”, que aunque son poco reconocidos, actualmente se les da gran importancia.
Entre estos, se incluye dolor muscular, alteraciones del sueño, depresión, ansiedad o disfunción sexual e incontinencia urinaria; pueden aparecer en cualquier etapa de la enfermedad, pero en etapas más avanzadas cobran más relevancia, así que es de suma importancia la consulta con el médico.
