La ciática ocurre cuando hay presión o daño al nervio ciático; este nervio comienza en la región lumbar y baja por la parte posterior de cada pierna. Puede ser causada por un debilitamiento de los discos intervertebrales de la columna, que se produce tanto por el proceso natural de envejecimiento como por un esfuerzo excesivo, indicó Lucía Rodríguez Alcocer, especialista en Ortopedia y Traumatología del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Yucatán.
Esta dolencia también puede ser causada por un traumatismo, por la presión ejercida por un tumor, por un absceso o por una espondilosis -endurecimiento y rigidez de la columna vertebral- que tiene como consecuencia la pérdida de flexibilidad.
Aunque puede afectar otros nervios de brazos y piernas, generalmente se comprime el nervio ciático en su recorrido desde la espalda hasta las piernas, dando lugar al dolor agudo y punzante característico de la ciática, que afecta glúteo, la parte posterior del muslo, la parte externa de la pierna e incluso, en ciertos casos, en la parte posterior de la pantorrilla o en la planta del pie.
Puede presentarse debilidad en la pierna afectada. Algunas veces, el pie queda atrapado en el suelo al caminar.
El dolor llega de manera gradual, en ocasiones después de días de trabajo físico intenso y puede empeorar en las siguientes situaciones: después de pararse o sentarse, en las noches, al hacer un esfuerzo como estornudar, toser o reír.
En algunos pacientes, el dolor llega a ser muy intenso y les impide realizar cualquier movimiento, en especial de la pierna o zona afectada, y si el disco intervertebral no se cura, la ciática puede convertirse en recurrente.
Como consecuencia de la compresión del nervio, algunos de los reflejos de las piernas quedan disminuidos o desaparecen; este síntoma permite al médico poder deducir el sitio donde se encuentra la lesión. Con frecuencia se percibe una disminución de la sensibilidad en la cara externa del pie, acompañada de una sensación de adormecimiento y de cosquilleo, también llamada parestesia.
Entre los cuidados que se deben tener cuando se tiene la ciática por hernia discal están el reposo absoluto en cama, tener un colchón duro para evitar que se hunda el cuerpo y flexione la columna; aplicación de calor en la zona adolorida, evitar esfuerzos y movimientos innecesarios, no levantar objetos pesados y torcer la espalda durante las primeras seis semanas después de que el dolor empieza.
Si el médico lo señala, se podrían consumir analgésicos para aliviar el dolor por lo que se debe de consultar con éste al sentir los primeros síntomas de la enfermedad. Sin embargo, en algunos casos, la recuperación ocurre por sí sola al reposar y desinflamarse el nervio.- Comunicado de prensa
