La manipulación de grasa buena, quema energía

MADRID (EFE).— El metabolismo cuenta con dos tipos de tejido graso: uno adiposo blanco que almacena calorías extra, y otro pardo o marrón, un tipo de grasa buena que las quema para generar calor. Ahora, un nuevo estudio desvela el mecanismo por el que esta última se activa, lo que podría servir para controlar la obesidad.

La investigación, liderada por científicos del español Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), se publica en “Plos Biology”.

En los últimos años los investigadores se están centrando en estudiar en profundidad el funcionamiento del tejido adiposo, en concreto de la grasa parda, para entender mejor cómo se puede luchar contra los problemas causados por la obesidad, señaló el CNIC en un comunicado.

Y es que, una de las líneas de investigación para tratar este problema sería la manipulación de esa grasa “buena” que quema energía para mantener la temperatura corporal adecuada y favorece que el organismo queme la energía almacenada.

Guadalupe Sabio y su equipo trabajan desde hace tiempo en el CNIC en comprender los mecanismos necesarios para activar esta grasa parda y eliminar así el exceso de grasa en personas obesas.

La mayoría de la grasa que hay en humanos es blanca —la parda solo se encuentra a la altura de la yugular—, de ahí el interés en tratar de convertir la blanca en parda para combatir la obesidad.

En este trabajo se hicieron experimentos tanto con grasa blanca en muestras humanas como con grasa parda en ratones. En ambos se estudió la proteína p38 alfa, explicó Sabio.

En las más de 150 muestras de tejido adiposo humano, se constató que esta proteína se encuentra en menor cantidad en personas obesas, lo que sugiere que por culpa de esto no se regula otra proteína clave, la UCP1, para activar la grasa parda.

Pero en las investigaciones con ratones manipulados genéticamente y con grasa parda se vio que la ausencia de p38 alfa provoca lo contrario, a pesar incluso de una dieta grasa: la falta de esta proteína en estos animales sí activa la grasa parda y les protege además frente a la diabetes e hígado graso.

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