La carga genética, determinante en esta enfermedad
La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) es muy frecuente en la población y se estima que entre el 15% y 20% de las personas sufrirán ardor o pirosis al menos una vez por semana, uno de los síntomas del padecimiento junto con la regurgitación, un mal que puede diagnosticarse y tratarse mediante terapias eficaces de fácil adherencia.
El doctor Luis Uscanga, especialista en gastroenterología y expresidente de la Asociación Mexicana de Gastroenterología explica que en la unión del esófago con el estómago hay una función de barrera que en condiciones normales evita que regrese el contenido gástrico, pero cuando se tiene ERGE se produce el ascenso del contenido gástrico o gastroduodenal por arriba de la unión gastroesofágica, que causa síntomas o daño estructural afectando el bienestar y la calidad de vida de quienes la padecen.
Señala que en el México existe poca información sobre el número de personas que tienen esta enfermedad, pero considera que es muy frecuente.
En un estudio realizado a 400 pacientes que acudían a consulta de primer nivel, se obtuvo que el 25% de las personas mayores de 60 años tenían síntomas de reflujo gastroesofágico.
Los factores de riesgo para este padecimiento están asociados a la edad y otros factores como la carga genética, ya que es común que los enfermos tengan otros familiares con este mal.
Asimismo, son factores de riesgo el uso de medicamentos que afectan el vaciamiento esofágico y gástrico, y las comorbilidades como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el asma y la obesidad.
Los síntomas son la pirosis y la regurgitación: la primera es la sensación de ardor retroesternal (detrás del esternon), y la segunda como el retorno sin esfuerzo del contenido duodenogastroesofágico (líquido o sólido) hacia el esófago y que puede alcanzar la orofaringe.
El doctor Raúl Bernal Reyes, gastroenterólogo y expresidente de la Asociación Mexicana de Gastroenterología, señala que la expresión sintomática de la ERGE también se manifiesta como tos, laringitis o asma.
Bernal Reyes detalla que en los últimos 10 años hubo un desarrollo impresionante desde el punto de vista diagnóstico, pues aunque los datos clínicos son importantes se necesitan otras herramientas para corroborar o descartar el diagnóstico.
Señala que la endoscopía no es un recurso diagnóstico tan determinante, pues cuando menos el 30% de los pacientes puede tener lesiones, pero otros que tienen síntomas no mostrarán ningún cambio en ese estudio.
La manometría de esófago muestra cómo se mueve el esófago y es de utilidad para asegurar que no se trate de otra enfermedad, lo que permite hacer un diagnóstico diferencial acertado.
Y la pH-metría de 24 horas es de los estudios más importantes y útiles, ya que mide la magnitud de acidez en el esófago.
En cuanto al tratamiento del reflujo gastroesofágico, dice, está orientado a la mejoría desde el punto de vista sintomático y para atender el daño en el tejido, de manera que se pueda restituir a la brevedad posible.
Destaca que la terapia actual es mediante el uso de inhibidores de la bomba de patrones (IBP), la cual detiene el 90% de la secreción normal de ácido en el estómago, tiene pocos efectos secundarios, buena tolerancia y es de una sola dosis al día, por lo que su rango de seguridad es amplio.
Resalta que pese a que es un medicamento (omeprazol) bueno, noble y efectivo no debe ser autoprescrito, sino que el médico debe indicarlo.
Apunta que en el tratamiento de la ERGE son muy importantes los ajustes del estilo de vida, en cuanto a alimentación, por ejemplo.
La farmacéutica AztraZeneca lanzará hoy 30 de octubre un programa de apoyo a los pacientes, en el que recibirán apoyo emocional, coaching e información sobre la enfermedad de ERGE.
Será mediante la página www.programamazsalud.com.mx
Para acceder el médico tratante debe inscribirse y recomendar al paciente, con la idea de que los que estén sean porque reciben la medicación por orientación del médico.— Iris Ceballos Alvarado
