Con un diagnóstico a tiempo y medicación se pueden controlar los dolores de la artritis reumatoide

Artritis debe ser diagnosticada de manera temprana

La artritis reumatoide puede ser limitante y discapacitante, pero un diagnóstico temprano evitaría las repercusiones que esta enfermedad tiene en las articulaciones y otras partes del organismo y permitiría el control del padecimiento, con lo que la persona aumentaría su calidad de vida.

Se calcula que el 20% de las personas con artritis reumatoide puede lograr la remisión del padecimiento y el 40% alcanzar el control de mínima actividad, es decir, mínima inflamación de las articulaciones y la reducción del dolor, indica la doctora Lucía Comellas Kirkerup, especialista en Reumatología y Medicina Interna.

El 1.6% de la población en México presenta artritis reumatoide, altamente deformante y limitante sin el tratamiento adecuado con fármacos capaces de detener la progresión del mal.

Muchos pacientes no son tratados por médicos especialistas ni referidos al reumatólogo, por lo que no reciben el tratamiento establecido para esta enfermedad.

El problema es que si no se detecta a tiempo durante varios años se hace frente a malestares que son prevenibles, como la deformación y el aumento de volumen de la articulación, la cual se calienta, queda roja y a la larga se destruye, ocasionando limitaciones permanentes en tareas tan necesarias y sencillas como caminar, abrir un frasco, vestirse y peinarse.

Malestares

La artritis reumatoide, que afecta más a mujeres que a hombres en una relación de 3 a 1, causa rigidez matutina, es decir, dificultad para moverse durante la mañana.

Asimismo, hace que el cuerpo se sienta entumido. El aumento de volumen de las articulaciones de manos y pies en forma bilateral se refleja en hinchazón de los dedos y también puede presentarse en el resto de las articulaciones del cuerpo.

Ante estos síntomas, que pueden resumirse en rigidez, dolor y aumento de volumen, es importante acudir al reumatólogo, el especialista indicado para atenderlos.

Las limitaciones en personas que no reciben tratamiento pueden aparecer menos o más rápidamente, dependiendo de los factores de mal pronóstico, como el género, que al inicio de la enfermedad sea elevado el número de articulaciones inflamadas, que sean dolorosas y un alto factor reumatoide y antipéptido cíclico citrulinado. Cuando se presentan estos factores la artritis es de más rápida progresión.

La doctora Lucía Comellas precisa que, sin tratamiento, las limitaciones en un paciente comienzan a aparecer en uno o dos años. Con el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno se busca que no se llegue a las complicaciones.

En relación con las terapias disponibles, manifiesta que la primera línea de tratamiento es la prescripción de metotrexato. Hay otros muchos fármacos no basados en cortisona que son antiinflamatorios y modificadores de la enfermedad.

Los corticoides, agrega, se siguen usando pero de manera limitada y en la menor dosis y tiempo posibles, pues llevarían a complicaciones como osteoporosis, hipertensión, diabetes, obesidad y enfermedad de Cushing.

La evaluación física, el conteo de las articulaciones inflamadas y dolorosas, y las pruebas de laboratorio para determinar qué tan activa es la enfermedad y qué tanta inflamación está causando dan la pauta para prescribir la terapia más adecuada.

Hay casos en que después de tres a seis meses en los que el paciente no responde al tratamiento de primera línea se recurre entonces a las terapias de tipo biológico.

Detienen su avance

La especialista destaca al Diario que los medicamentos actuales limitan la progresión de la enfermedad y disminuyen la inflamación en forma considerable, llegando prácticamente a la normalidad. El objetivo del tratamiento, enfatiza, es la mínima actividad (mínima inflamación en las articulaciones) e, idealmente, la remisión de los síntomas, que no significa que desaparezca la artritis, sino su control.

El pico de casos de artritis reumatoide ocurre entre los 35 y 45 años de edad, etapa productiva y de fertilidad humanas, por lo que la atención a este problema de salud es necesario para no generar malestares ni discapacidad a edades tempranas.

Además de las limitantes ya mencionadas, también se pueden tener daños crónicos cuando se recibe atención tardía, como luxaciones, artrosis secundaria y desgaste del cartílago.

También se presentarían problemas más allá de los articulares, como la enfermedad de Sjögren, afección de las serosas, membranas que recubren el pulmón y corazón; nódulos reumatoides y vasculitis.

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