Si desea reducir su riesgo de enfermedad cardiaca, tire el salero, sugiere un estudio reciente. Aunque ya siga una dieta baja en sal, echarle sal a la comida puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca, insuficiencia cardiaca y placa en las arterias cardiacas, informan los investigadores.

“En comparación con las personas que siempre añadían sal a la comida (en general en la mesa), las que a veces, raras veces o nunca añadían sal a la comida tenían una reducción de hasta un 37 por ciento en el riesgo de enfermedad cardiovascular”, señaló el investigador principal, el Dr. Lu Qi, profesor del departamento de epidemiología de la Facultad de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleáns.

“Nuestros hallazgos sugieren el potencial de prevenir la enfermedad cardiovascular mediante cambios conductuales, es decir, reducir la acción de añadir sal a las comidas”, planteó.

Este estudio, que se publicó en la edición del 28 de noviembre de la revista Journal of the American College of Cardiology, no puede probar que añadir sal a la dieta provoque enfermedad cardiaca, solo que ambas cosas están relacionadas.

En el estudio, Qi y sus colegas recolectaron datos sobre el uso de sal de más de 176,000 adultos. También observaron la asociación entre añadir sal a la comida, la dieta DASH y el riesgo de enfermedad cardiaca.

La dieta DASH ayuda a reducir la presión arterial, y es rica en frutas, verduras, granos integrales y lácteos bajos en grasa. Incluye carne, pescado, aves, frutos secos y frijoles. También limita las comidas y bebidas endulzadas con azúcar, la carne roja y las grasas añadidas.

Los investigadores encontraron que las personas que tendían a no añadir más sal a la comida eran mujeres, blancas, las que tenían un peso corporal normal, bebedoras moderadas, no fumaban, y hacían más actividad física, es decir, personas que tenían un estilo de vida saludable.

Estas mismas personas también tenían una prevalencia más alta de hipertensión y enfermedad renal crónica, pero una prevalencia más baja de cáncer. También era más probable que siguieran una dieta de estilo DASH, que se vincula con un riesgo más bajo de enfermedad cardiaca.

Por otra parte, los que añadían sal a su comida eran más propensos a tener enfermedad cardiaca. También tenían, en promedio, un estatus socioeconómico más bajo y eran fumadores.

“La frecuencia con que se añade sal a una comida se vincula con el aumento en las probabilidades de tener un diagnóstico de una enfermedad cardiaca mala, como ataques cardiacos o insuficiencia cardiaca”, advirtió la Dr. Sara Ghoneim, gastroenteróloga del Centro Médico de la Universidad de Nebraska, en Omaha.

Limitar la sal añadida es algo que todo el mundo puede hacer, con tan solo sacar el salero de la mesa.

“En última instancia, las modificaciones del estilo de vida son lo más importante”, aseguró Ghoneim. “Comer una dieta saludable que contenga menos de 2 gramos de sal es ideal. Tenga en cuenta la frecuencia con que añade sal, porque si añade sal, aumenta su riesgo a largo plazo de sufrir una enfermedad cardiaca”.

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