NUEVA YORK (HealthDay News).— La menopausia y los años que la preceden pueden hacer sentir a las mujeres como si estuvieran perdiendo la cabeza.

Algunos de estos sentimientos son resultado de cambios que ocurren naturalmente en esta etapa de la vida, pero otros factores también contribuyen, según la Sociedad Estadounidense de la Menopausia (NAMS, por sus siglas en inglés), que ofrece consejos para lograr algo de paz en esta fase.

Los cambios hormonales son un importante motivo de las variaciones de humor y otros síntomas. Aunque en su mayoría las mujeres están acostumbradas a su propio ritmo hormonal, éste se ve alterado en la perimenopausia, los años previos a que los períodos menstruales desaparezcan para siempre.

En parte esto se debe a simple cronología, es decir, que los cambios suceden junto con otros sucesos estresantes de la mediana edad, como los problemas en las relaciones de pareja, el divorcio y la viudez. Para algunas mujeres, los factores estresantes incluyen cuidar a hijos pequeños, tratar con adolescentes y afrontar el regreso a casa de hijos adultos. La actividad profesional y el envejecimiento de los padres también podrían añadir tensión.

Las mujeres de mediana edad podrían experimentar igualmente cambios en la autoestima o la imagen corporal, porque la sociedad valora a la juventud.

Menopausia: consejos para ”aliviar” los síntomas

La NAMS dice que una forma de sentirse mejor es crear un equilibrio: recuerden atender sus propias necesidades, no solo las de la familia y el trabajo.

Quienes ya pasaron por la depresión son más vulnerables a esos sentimientos durante la perimenopausia.

La depresión se asocia con un desequilibrio químico en el cerebro. Noten si sienten cansancio prolongado, pérdida de interés en las actividades normales, pérdida de peso, tristeza o irritabilidad, aconsejan los expertos de la NAMS.

Pidan a su médico medicamentos recetados o acudan a psicoterapia con un profesional de la salud mental.

Quizá también experimenten más ansiedad, lo que podría sentirse como anticipación, terror o miedo. Aunque podrían resolverse solos, unos episodios frecuentes alertarían de un trastorno de pánico.

Los síntomas pueden incluir falta de aliento, dolor en el pecho, mareo, palpitaciones cardíacas o sentimientos de “volverse loca”.

Los sentimientos que se presentan antes de un sofoco pueden imitar, o desencadenar, un ataque. Entre los tratamientos se incluyen las técnicas de relajación y reducción del estrés, la psicoterapia y los fármacos recetados.

La NMAS aconseja asimismo no diagnosticarse ni tratarse solas, sino pedir ayuda al médico.

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