NUEVA YORK (HealthDay News).— Si necesita otro motivo para dejar de fumar, los investigadores tienen uno: la salud del cerebro en la mediana edad.

Fumar no solo daña la salud de los pulmones y el corazón, sino que también aumenta las probabilidades de pérdida de la memoria y confusión en la mediana edad, muestra un estudio.

Las probabilidades de deterioro mental son más bajas entre los que dejan de fumar, aunque solo lo hayan hecho recientemente, según científicos de la Universidad de Ohio.

Fumar y Alzheimer

Estudios anteriores han establecido una conexión entre fumar y la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia.

El nuevo trabajo utilizó una autoevaluación de una sola pregunta para consultar a los participantes si experimentaban una pérdida de la memoria o confusión que empeoraba o resultaba más frecuente (conocida como “deterioro cognitivo subjetivo”).

Los investigadores usaron la Encuesta del Sistema de Vigilancia de los Factores de Riesgo Conductuales de 2019 y compararon las medidas de deterioro cognitivo subjetivo de los fumadores actuales, los exfumadores recientes y los que habían dejado de fumar hacía años. Analizaron a más de 136,000 personas cuya edad partía de 45 años.

Alrededor de un 11% reportó deterioro cognitivo subjetivo.

“La asociación que observamos fue más significativa en el grupo de 45 a 59 años, lo que sugiere que dejar de fumar en esa etapa podría ofrecer un beneficio para la salud cognitiva”, declara Jeffrey Wing, profesor asistente de epidemiología de Ohio.

Los investigadores no encontraron una diferencia similar en el grupo de mayor edad, lo que podría significar que dejar de fumar antes resulta más beneficioso, sugiere Wing.

La prevalencia del deterioro cognitivo subjetivo entre los fumadores del estudio fue casi 1.9 veces más alta que entre los no fumadores. Entre los que habían dejado de fumar hacía menos de 10 años, fue 1.5 veces más alta que en los no fumadores.

¿Se puede revertir dejando de fumar?

Haber dejado de fumar desde hacía más tiempo tenía mayor beneficio. Los que dejaron de fumar hacía más de una década antes de la encuesta tenían una prevalencia de deterioro cognitivo subjetivo que era solo un poco superior a la del grupo que no fumaba.

De acuerdo con la autora principal, Jenna Rajczyk, estudiante doctoral del Colegio de Salud Pública de la Estatal de Ohio, “estos hallazgos podrían implicar que el tiempo pasado desde el cese del tabaquismo es importante y podría estar vinculado con los resultados cognitivos”.

Las experiencias autorreportadas no son un diagnóstico y no confirman de manera independiente el deterioro de una persona más allá del proceso de envejecimiento normal, aclara Wing. Pero podría ser una sencilla herramienta de bajo costo para evaluar el deterioro cognitivo subjetivo.

“Se trata de una evaluación sencilla que podría realizarse fácilmente de manera rutinaria y a unas edades más jóvenes de las que en general comenzamos a observar deterioro cognitivo a nivel de un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer o demencia”, plantea Rajczyk.

“No es una batería intensiva de preguntas. Es más bien una reflexión personal del estatus cognitivo” para determinar la salud cognitiva.

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