Salud

Desconcierta el Covid en niños

Al parecer están sanos, pero aún se ven afectados
lunes, 25 de abril de 2022 · 00:28

WASHINGTON (AP).— Brooklynn Chiles, de ocho años, se nota inquieta en la cama mientras espera a una enfermera en el Hospital Nacional de Niños. El papel blanco debajo de ella hace ruido cuando se mueve y mira a su alrededor. Es la tercera vez que contrae el coronavirus y nadie sabe por qué sucede esto.

En el fondo, Brooklynn tiene suerte. Cada vez que su prueba dio positivo no tuvo síntomas evidentes. Pero su padre, Rodney, se contagió en septiembre pasado cuando ella también estaba infectada y falleció por el virus. Su madre, Danielle Mitchell, sufre pensando que la niña volverá a contagiarse y teme que se enferme de gravedad a pesar de estar vacunada.

“Cada vez que se contagia, pienso ‘¿voy a pasar por lo mismo?’”, admite, sentada en una esquina. “¿Los voy a perder a todos?”.

Uno de los aspectos más desconcertantes del SARS-CoV-2, que ha matado a más de seis millones de personas en todo el mundo desde que apareció en 2019, son los síntomas de los niños.

Tan solo en Estados Unidos, 12.7 millones de pequeños han dado positivo, según la Academia Estadounidense de Pediatría. En general, el virus no ataca a los menores con la misma virulencia que a los adultos.

Pero, igual que con los adultos, hay casos extraños. Algunos chicos sufren síntomas inexplicables mucho después de desaparecer el virus. Otros vuelven a infectarse. Muchos se recuperan plenamente, pero más tarde sufren una condición misteriosa que hace que se inflamen sus órganos.

A veces, todo esto sucede mientras lloran la muerte de seres queridos por el virus u otras situaciones que afectan una infancia normal.

Los médicos están estudiando los efectos del Covid-19 a largo plazo en los niños, incluido el impacto en su desarrollo y salud, tanto en el plano físico como en el mental, y cómo sus sistemas inmunitarios responden al virus, en un esfuerzo por determinar por qué algunos chicos responden mal al patógeno y otros no.

El Hospital Nacional de Niños estudia los casos de unos 200 chicos y jóvenes de hasta 21 años y agrega un promedio de dos pacientes por semana a su investigación. Sigue la evolución de niños que contrajeron el virus y de otros que no, incluidos sus hermanos.

Comprobación

La doctora Roberta DeBiasi, quien dirige el trabajo, señala que el principal objetivo es comprobar las complicaciones que sufren los pequeños tras contraer Covid-19 y si son comunes.

Brooklynn participa en el estudio, lo mismo que Alyssa Carpenter, una niña de tres años que se contagió dos veces y tiene síntomas inusuales, incluidos extraños estados febriles que se presentan de repente. Sus pies se ponen rojos y le duelen.

Alyssa tiene dos hermanos, Audrey, de cinco años, y Hailey, de nueve, con espectro autista. Para esta familia, como para tantas otras, la pandemia fue una pesadilla: suspensión de escuelas, trabajo improductivo, restricciones y confusión.

“Es superfrustrante”, confiesa Tara Carpenter, madre de Alyssa. “Buscamos respuestas para nuestra niña y nadie nos las puede dar”.

Alyssa es llevada al hospital cada vez que le duelen los pies o siente calentura, pero no presenta otros síntomas y es enviada de nuevo a su casa. Pierde muchos días de clases y esto complica la situación de sus padres, que deben quedarse en casa.

Sin embargo, puede ir a clases de ballet y se maneja con total normalidad.

En los últimos meses los síntomas de Alyssa han disminuido, pero las interrogantes continúan.

Los síntomas se perciben no solo en los chicos contagiados sino también en sus padres y hermanos.

¿Nada por hacer?

Danielle Mitchell, la madre de Brooklynn, se siente abrumada. Madre soltera que trabaja a tiempo completo, sufrió la pérdida de su pareja y trata de no deprimirse cuando está con su hija. “Sigue contagiándose. ¿Es que no se puede hacer nada para protegerla?”, se pregunta.

Mitchell lamenta que el padre de la niña no esté con ellas para ayudarla. Rodney Chiles, su pareja de años, no se había vacunado y falleció por el Covid-19.

Tenía dudas acerca de la vacuna y decidió esperar para inocularse. Poco después de que una prueba de Brooklynn diese positivo, él empezó a sentirse mal. Tenía problemas de salud y no resistió el virus. Falleció a los 42 años de edad.

“Nos llama un domingo y nos dice: ‘Me van a intubar porque no retengo oxígeno. Las quiero. Brooklynn, perdóname’”, relata Mitchell. Fue la última conversación que sostuvieron. Poco después falleció.

“Sigo viva porque tengo una hija”, añade Mitchell.

La madre de Brooklynn cree que “incluso los chicos que no se contagian están sufriendo; pierden a sus padres, su vida social se resiente, regalan años”.

“Sí, los chicos son fuertes, pero esto no puede seguir así. Nadie es tan fuerte”.

 

Otras Noticias