A pesar de que aún se le suele mirar con recelo, la psiquiatría infantil es muy importante, ya que permite detectar a tiempo posibles trastornos mentales que más adelante afecte la calidad de vida en el individuo, una vez se alcance la adultez. Es relevante señalar que la psiquiatría se diferencia de la psicología debido a que esta última se limita a tratar los problemas mediante psicoterapia verbal. Por su parte, la psiquiatría dispone de conocimientos más amplios del cuerpo, lo cual le permite diagnosticar si la patología es mental o física. También está en la capacidad de prescribir fármacos.
Salud mental desde pequeños para ser adultos mentalmente más sanos
Si desde las primeras etapas de la infancia se comienza a inculcar la salud mental de la misma manera que la salud física, el individuo podrá contar con la capacidad para controlar y expresar sus emociones y relacionarse mejor con su entorno familiar y el exterior. Así, podrá explorar el mundo a medida que crece de una forma más positiva, social y emocionalmente.
Un hecho muy importante a reseñar es que casi todos los cambios fundamentales que nos ayudan a formar nuestra personalidad, ocurren precisamente durante la infancia y la adolescencia. Estas etapas son consideradas como las más activas y críticas del desarrollo mental de la persona. Por ende, es normal que un individuo comience a padecer de ciertos trastornos durante estas etapas de la vida y por ello, la salud mental es la clave para mitigarlos y controlarlos a tiempo.
Tal como afirman muchos especialistas de la salud mental, la psiquiatría en la etapa infantil prevendrá la psiquiatría en los adultos.
Trastornos más comunes en la etapa infantil y en la adolescencia
Al padecer de algún trastorno mental, se observan cambios negativos en la manera de aprender, en el comportamiento y en cómo se expresan emocionalmente. Obviamente, la intensidad de los cambios dependerá del nivel de trastorno que padezca la persona. Veamos algunos de los padecimientos más comunes en estas dos etapas cruciales de la vida:
- Ansiedad
- Depresión
- Trastorno de conducta
- Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
- Trastorno obsesivo-compulsivo
- Estrés
También existen otras afecciones relacionadas que comprometen el aprendizaje, comportamiento y expresión de emociones tales como el autismo y el consumo de drogas.
Los padres tienen un papel fundamental en la salud mental de sus hijos
Muchos padres e incluso familiares suelen tratar de forma muy superficial los cambios de conducta en los niños. Esto tiene una causa principal: resulta que cuando los niños son muy hiperactivos, agresivos o no suelen prestar atención se debe a que viven en un entorno donde las tensiones familiares, discusiones entre padres, o descuido padre-hijo son muy habituales. De hecho, los trastornos mentales que padecen los niños y adolescentes se debe muchas veces a una patología familiar.
En estos casos se debe acudir a psiquiatras de niños y adultos a fin de prevenir que la afección mental en el niño continúe desarrollándose. Así mismo, los padres contarán con capacidades para controlar sus emociones y evitar los conflictos.
Creando personas privilegiadas
Tal como indican en mirial.es, si una persona goza de buena salud física y mental, su cerebro puede desarrollar dotes increíbles en habilidad numérica, en memorizar, etcétera.
(I.S.)
