NUEVA YORK (HealthDay News).— Las amistades forjadas durante los turbulentos años de adolescencia de una persona constituyen la base esencial de su felicidad más adelante en la vida, sugiere un estudio reciente.
Ser ampliamente aceptado por los pares en la adolescencia temprana y formar conexiones cercanas en la adolescencia mayor predicen qué tan bien adaptada estará una persona cuando llegue a la adultez.
“Las amistades durante la adolescencia proveen a los jóvenes de una de sus primeras incursiones en relaciones íntimas consensuadas”, señaló el investigador David Szwedo, profesor asociado de psicología clínica y escolar de la Universidad James Madison.
“Debido a que los amigos pueden ir y venir, las amistades son un contexto en el que los adolescentes deben desarrollar habilidades para mantener y hacer crecerlas o arriesgarse a perderlas”.
“Es probable que estas habilidades sean útiles posteriormente para formar amistades y relaciones románticas a largo plazo”.
Para el estudio, los investigadores entrevistaron a 184 estudiantes estadounidenses de 13, 14, 17 y 18 años de edad para medir la calidad de sus amistades y su aceptación social.
Luego, el equipo se puso al día con el grupo a los 28 y 30 años de edad, y preguntó sobre su salud, carreras y vidas personales.
Los adultos que pensaban que les agradaban a sus compañeros en la adolescencia reportaron niveles más bajos de ansiedad y agresión, mejor salud física, más conexión social y mayor satisfacción en sus vidas profesionales y románticas.
El trabajo también encontró que diferentes tipos de amistad beneficiaron a las personas en su adolescencia temprana y tardía.
Los adolescentes jóvenes que eran más aceptados por sus pares tenían un mejor bienestar en la adultez, mientras que los adolescentes mayores parecían beneficiarse del desarrollo de amistades cercanas con pocos amigos, muestran los resultados.
Por otro lado, los adolescentes mayores no parecieron sufrir de falta de altos niveles de aceptación social que son importantes para los adolescentes jóvenes.
“La percepción de un adolescente sobre cuán ampliamente aceptados socialmente son por sus pares en la adolescencia temprana es particularmente influyente en la predicción del bienestar adulto”, afirmó la investigadora principal Emily Shah, estudiante doctoral de la Universidad de Arkansas. “Por el contrario, en la adolescencia tardía la calidad de las amistades cercanas más íntimas influye más para predecir el bienestar adulto”.
Sin embargo, Shah dijo que los adolescentes que luchan por ser aceptados no deben asumir que están condenados a la adultez infeliz.
“Quiero que los adolescentes sepan que no están solos”, enfatizó. “No es fácil ser un adolescente en este mundo, y elijo creer que los adolescentes están haciendo lo mejor que pueden con las habilidades que tienen. Espero que los adultos que interactúan con adolescentes consideren compartir esa perspectiva, para tener espacio para la empatía y la compasión”.
El nuevo estudio aparece en la revista “Frontiers in Developmental Psychology”.
