La vitamina D es una vitamina y también una hormona, éste es un nutriente esencial que el organismo necesita para mantener una salud óptima; juega un papel importante en el metabolismo del calcio y el hueso, y posee mecanismos de inmunomodulación en las enfermedades autoinmunes e infecciosas.
Existen dos formas principales de la vitamina D: la vitamina D2 (ergocalciferol) y la vitamina D3 (colecalciferol). La vitamina D2 se encuentra en algunos alimentos de origen vegetal, la vitamina D3 es producida por el cuerpo cuando la piel se pone en contacto con la luz solar, también está presente en los alimentos de origen animal.
La deficiencia de la vitamina D se asocia con enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades malignas, enfermedades musculoesqueléticas y osteoporosis, enfermedades autoinmunes, depresión y ansiedad, por mencionar alguna de ellas.
Las fuentes de vitamina D son la exposición regular a la luz del Sol durante 15 a 30 minutos al aire libre en áreas como la cara, brazos y piernas, varias veces a la semana; es la principal fuente de esta vitamina. La absorción de los rayos ultravioleta (UV) por la piel se reduce en personas con pigmentación de la piel y otros agentes cromogénicos (protectores solares).
En pacientes con lupus eritematoso, la luz solar es un arma de doble filo. La luz solar produce vitamina D, la cual tiene un efecto inmunomodulador benéfico, pero la exposición a los rayos UV en pacientes con lupus empeora las manifestaciones de la enfermedad, principalmente los síntomas cutáneos, por esta razón se recomienda evitar la exposición al Sol.
Alimentos: pescados como el salmón, trucha, atún y caballa; el hígado de res, queso, yema de huevo, alimentos lácteos y cereales fortificados son ricos en esta vitamina. Los suplementos de vitamina D se emplean cuando la exposición a la luz solar es insuficiente.
Los requerimientos de vitamina D diarios que una persona necesita dependen de su edad y condiciones particulares, como el embarazo y la lactancia, y sus comorbilidades (enfermedades asociadas).
Bebés hasta los 12 meses: 400UI, niños de 1 a 13 años: 600UI, adolescentes de 14 a 18 años: 600UI, adultos de 19 a 70 años: 600UI, adultos mayores de 71 años: 800UI, mujeres y adolescentes embarazadas o en período de lactancia: 600UI y mujeres posmenopáusicas: 800 UI.
La deficiencia de vitamina D se caracteriza por disminución en los niveles de calcio y fósforo en sangre, anemia, raquitismo en la infancia y osteomalacia en adultos, enfermedad caracterizada por dolor óseo, huesos frágiles quebradizos y debilidad muscular.
Hablamos de deficiencia de vitamina D cuando los niveles de 25 hidroxi-vitamina D es de menos de 20 ng/ml, los niveles adecuados varían entre 30 y 40 ng/ml. La deficiencia de vitamina D puede ser subclínica y pasar desapercibida, el estudio de estos pacientes requiere la medición de los niveles de calcio, fósforo, paratohormona (PTH) y cuantificación de los niveles de vitamina D en sangre.
Contamos con múltiples preparaciones de vitamina D y sus metabolitos para el tratamiento de la deficiencia de vitamina D, se sugiere emplear colecalciferol (vitamina D3) disponible en cápsulas de 400, 800, 1,000, 2,000, 5,000, 10,000 y 50,000 UI más que el ergocalciferol (vitamina D2) 400 y 50,000 UI.
La administración puede ser diaria, una vez a la semana o mensual. La decisión de su empleo y dosis depende de las indicaciones del médico tratante.
FACP. Socio titular de la Academia Nacional de Medicina de México. ColegioMexicano de Reumatología. Coordinador del grupo de autoayuda “Núcleo familiar del paciente reumático”. drjosea.cetinam@gmail. com.
