El linfoma de Hodgkin es una neoplasia hematológica que rara vez está en el radar de los médicos de primer contacto y de la población en general.
Sin embargo, reconocerlo es esencial para lograr diagnósticos oportunos y buenos pronósticos, ya que no siempre presentan síntomas claros y, cuando los hay, suelen confundirse con unas infecciones comunes.
Así lo afirmó la doctora Catalina López Aparicio, hematóloga del Centro Médico Nacional “La Raza” del IMSS, durante la conferencia “Unidos contra el linfoma de Hodgkin: realidades actuales y retos”, en la que abordó el panorama de esta enfermedad en México y los principales desafíos en su detección y tratamiento.
La especialista explicó que los linfomas constituyen un tipo de cáncer hematológico con 13 categorías y más de 70 subtipos. El linfoma de Hodgkin se origina en el sistema linfático, red clave del sistema inmunitario, y se manifiesta con inflamación de ganglios en distintas partes del cuerpo, como cuello, axilas e ingle.
De acuerdo con el registro más reciente, México reportó 2,341 nuevos casos en 2022 y 659 fallecimientos. El linfoma de Hodgkin representa entre 10% y 15% de todos los linfomas; el resto corresponde a linfomas no Hodgkin, que son más frecuentes.
La doctora López puntualizó que en este cáncer las células malignas son minoría y hacen proliferar a las células normales que las rodean “camuflándose” para evadir al sistema inmune.
Según el Global Cancer Observatory 2022, esta enfermedad ocupa el lugar 26 en incidencia con 82,469 casos y el sitio 28 en mortalidad, con 22,733 defunciones anuales.
El linfoma afecta principalmente a jóvenes de 15 a 30 años y tiene otro pico entre los 55 y 65 años.
En América Latina hay alrededor de 10 mil casos anuales, con una mortalidad cercana al 12%. Se proyecta que para 2040 habrá cerca de 197 mil diagnósticos por año, debido al aumento en la esperanza de vida y las mejoras en la detección.
No hay factores de riesgo definidos, pero existen algunos asociados, como antecedentes familiares en gemelos monocigotos, infecciones virales (Epstein-Barr, VIH), enfermedades autoinmunes y tratamientos previos de radioterapia por otros cánceres.
Entre los síntomas principales destacan adenopatías (crecimiento de ganglios), fiebre recurrente, pérdida de peso inexplicable, sudoración nocturna intensa, fatiga crónica, prurito generalizado que empeora con alcohol y alteraciones respiratorias o cardíacas si el tumor está cerca de órganos vitales.
En el análisis de sangre puede observarse la anemia y la linfopenia.
El tratamiento depende de la etapa: en casos localizados, se logra de 80% a 90% de control con quimioterapia y dos ciclos de radioterapia. En etapas intermedias, la respuesta es del 75% a 80%, y en estadios avanzados alcanza del 65% a 75%. La especialista recalcó que la clave está en el diagnóstico temprano y la capacitación de médicos de primer contacto.
En el marco del Día Mundial del Linfoma, que se conmemora el 15 de septiembre, exhortó a informarse en fuentes confiables como www.cancer.gov, en.ghsg. org, www.msdmanuals. com y amicc.org.
“La información salva vidas; conocer los síntomas y buscar atención médica oportuna puede marcar la diferencia”, concluyó.— IRIS CEBALLOS
De un vistazo
Síntomas clave
Adenopatías, fiebre recurrente, pérdida de peso sin causa, sudores nocturnos, prurito y fatiga crónica pueden alertar sobre el linfoma de Hodgkin y otros tipos de cáncer.
Factores asociados
Antecedentes familiares, infecciones virales como Epstein-Barr y VIH, enfermedades autoinmunes y radioterapia previa elevan el riesgo de linfoma, aunque no hay factores únicos definidos.
Tasas de éxito
Con diagnóstico temprano, el tratamiento alcanza del 80% al 90% de éxito. En etapas avanzadas la tasa disminuye.
