Cada 10 de septiembre, el mundo conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que busca visibilizar un problema de salud pública que afecta a millones de familias. Hablar de suicidio no significa promoverlo; al contrario, significa abrir un espacio para prevenir, entender y acompañar.

En México, el Inegi reportó en 2023 8,837 suicidios, lo que equivale a una tasa de 6.8 por cada 100 mil habitantes. Los hombres se suicidan con mayor frecuencia (11.4 por cada 100 mil) en comparación con las mujeres (2.5).

En Yucatán, lamentablemente, estas cifras son aún más altas que el promedio nacional, lo que coloca al Estado entre los primeros lugares en incidencia.

El suicidio no tiene una sola causa. Es el resultado de una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. Es importante entender que el suicidio no es un acto de debilidad, sino la manifestación extrema de un sufrimiento emocional intolerable.

La prevención comienza con la detección temprana. Algunas señales de alerta son: aislamiento repentino, frases como “no vale la pena vivir” o “sería mejor no estar aquí”, cambios drásticos en el sueño o el apetito, regalar pertenencias importantes, conductas de despedida, aumento en el consumo de alcohol o drogas. Detectar alguna de estas señales puede salvar una vida si se actúa con empatía y apoyo.

La prevención requiere el esfuerzo conjunto de familias, escuelas, instituciones y sociedad. Entre las estrategias más efectiva se encuentra buscar ayuda profesional temprana con psiquiatras y psicólogos.

La tecnología

Vivimos en un mundo digital donde la tecnología acompaña cada aspecto de nuestra vida. Pero su influencia en la salud mental es un arma de doble filo. Recientemente, una familia en Estados Unidos demandó a la empresa creadora de ChatGPT alegando que las conversaciones con el chatbot contribuyeron al suicidio de su hijo adolescente. Este caso abre la discusión sobre la responsabilidad de la inteligencia artificial en la salud mental de menores.

Además, el uso excesivo de redes sociales se ha vinculado con depresión, ansiedad y comparaciones dañinas entre los jóvenes. Al mismo tiempo, la tecnología ofrece líneas de apoyo en línea, aplicaciones de bienestar, comunidades de ayuda mutua y acceso a psicoterapia a distancia.

La clave está en educar en el uso responsable de la tecnología, supervisar lo que consumen los adolescentes en internet y fomentar la conversación en casa.

El suicidio no debe ser un secreto ni un tabú; se puede prevenir. Cada vida perdida nos recuerda que debemos redoblar esfuerzos como familias, profesionales de la salud, instituciones y comunidad. Escuchar, acompañar y ofrecer ayuda profesional puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Si tú o alguien que conoces necesita ayuda te recuerdo los números a los que puedes marcar:

Línea de la Vida: 800-9-11-20-00 (disponible 24/7 en todo México, gratuita y confidencial). O puede llamar a emergencias: 911.

Facebook, YouTube, Instagram y TikTok: @DraYeusviFlores; página web: www.drayeus.com drayeusviflores@gmail.com

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