Una psicoterapeuta dice que dormir las horas suficientes permite al cerebro recuperar energía, consolidar la memoria y regular las emociones
Una psicoterapeuta dice que dormir las horas suficientes permite al cerebro recuperar energía, consolidar la memoria y regular las emociones

“Dormir bien no es un lujo, es una necesidad biológica”. La psicóloga y psicoterapeuta Patricia Gilí López hace un llamado a darle al descanso la importancia que merece, al señalar que la buena calidad del sueño es uno de los pilares de la salud mental y física.

La especialista explica que dormir las horas suficientes y tener un descanso de calidad es uno de los factores más importantes para mantener una buena salud mental, ya que durante el sueño el cerebro realiza funciones esenciales para el equilibrio emocional, la memoria y el manejo del estrés.

“Así como necesitamos alimentarnos o hidratarnos, nuestro cerebro necesita dormir para recuperarse y funcionar adecuadamente. Mientras dormimos, el cerebro organiza la información del día, consolida la memoria, regula las emociones y recupera energía”, puntualiza.

Ella señala que cuando el descanso es insuficiente o de mala calidad disminuye la capacidad para afrontar las situaciones diarias.

Una sola noche de mal descanso, indica, puede provocar irritabilidad, distracción o poca paciencia, pero cuando esta situación se vuelve constante las consecuencias son mayores.

Menos concentración

“Las personas suelen tener más dificultad para concentrarse, disminuye su rendimiento escolar o laboral, aumenta la probabilidad de cometer errores y también pueden experimentar tristeza, ansiedad o cambios importantes en el estado de ánimo”, comparte.

También dice que el estrés y la ansiedad mantienen una relación estrecha con los problemas para dormir.

Cerebro vulnerable

“Cuando una persona vive con altos niveles de estrés o ansiedad le resulta más difícil relajarse y conciliar el sueño. Al mismo tiempo, dormir mal hace que el cerebro sea más vulnerable al estrés y aumenta la ansiedad al día siguiente. Es decir, la ansiedad puede afectar el sueño, y la falta de sueño puede intensificar la ansiedad. Por eso es importante atender ambos aspectos de manera integral”.

Ante este panorama, la experta recomienda buscar ayuda profesional cuando los problemas para dormir persisten durante varias semanas, afecten el rendimiento diario o comiencen a repercutir en el estado de ánimo y la calidad de vida.

“Es importante buscar ayuda cuando el insomnio se acompaña de ansiedad, depresión, ataques de pánico o cuando la persona depende cada vez más de medicamentos o sustancias para poder dormir. Dormir mal de manera ocasional es algo que puede ocurrir, vivir con insomnio no debe normalizarse”, enfatiza.

La falta de sueño sostenida, alerta, puede tener consecuencias importantes para la salud.

“A largo plazo aumenta el riesgo de ansiedad, depresión, problemas de memoria, enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, obesidad y disminuye las defensas del cuerpo. Además, afecta nuestras relaciones personales, el desempeño laboral y la calidad de vida en general. Dormir bien no solo nos ayuda a sentirnos mejor hoy, también protege nuestra salud futura”.

Mitos

Entre los mitos más comunes destaca la idea de que dormir cuatro o cinco horas es suficiente, y aclara que “el cuerpo puede adaptarse a funcionar con sueño acumulado, pero eso no significa que esté descansando adecuadamente”.

Sobre el uso de medicamentos para dormir de venta libre como la melatonina, recalca que no debe considerarse una solución definitiva para los trastornos del sueño.

“La melatonina no es un medicamento para dormir en el sentido tradicional, es una hormona que nuestro propio organismo produce de forma natural para regular el ciclo del sueño. En términos generales, la evidencia científica indica que la melatonina no genera adicción como ocurre con algunos medicamentos hipnóticos. Sin embargo, eso no significa que deba tomarse sin orientación profesional o durante periodos prolongados sin supervisión”.

Añade que, si una persona lleva semanas o meses durmiendo mal, lo más recomendable es identificar la causa del problema y atenderla.

Meta

“La meta no es solamente dormir, sino recuperar un sueño saludable y reparador. También es importante dejar de pensar que dormir bien es perder el tiempo. Dormir bien es una inversión en nuestra salud”.

Finalmente, exhorta a valorar el descanso como parte del autocuidado.

“Actualmente se vive una sociedad que suele premiar a quien duerme poco y trabaja mucho, como si descansar fuera un signo de falta de compromiso. Sin embargo, descansar no es un lujo ni una pérdida de tiempo, es una necesidad para cuidar nuestra salud física, emocional y mental.

El sueño es una forma de autocuidado. Cuando dormimos bien pensamos con mayor claridad, regulamos mejor nuestras emociones, fortalecemos nuestras relaciones y afrontamos la vida con más recursos“.

“Cuidar nuestro descanso también es cuidar nuestra salud mental. Una buena noche de sueño no resuelve todos los problemas, pero nos prepara para enfrentarlos de una mejor manera”, concluye.