Ciertos factores ambientales pueden incidir en las enfermedades mentales. Por ejemplo, quienes no viven cerca de áreas verdes tienen más riesgo de tener problema de salud mental, dice el psiquiatra Arsenio Rosado Franco.
En amplia entrevista con el Diario, de la que hoy publicamos la entrega final, señala que vivir en una plancha de concreto, en edificios juntos o en condiciones de hacinamiento no permite intimidad, no hay manera en la que la persona pueda desarrollarse sola.
Otros motivos que influyen en la salud mental son la pobreza, la falta de cuidados en los colegios y el acoso escolar.
Según el galeno, ha visto en pueblos cómo grupos de prestamistas, después del dar el dinero, exigen el pago mediante amenazas, rondando en moto y hostigando a las personas hasta quebrar su salud mental.
Todas estas agrupaciones que prestan dinero influyen mucho en generar ansiedad, depresión, estrés postraumático y estrés agudo, lo que impacta a la salud mental.
También afecta un inadecuado horario de sueño.
Estar frente a las pantallas toda la noche altera el sueño y al día siguiente las personas están irritables y nerviosas. No dormir bien ni comer bien es otro factor medioambiental que se tiene que controlar, sobre todo en adolescentes y niños.
El descuido de los hijos por las jornadas laborales de papá y mamá puede influir en desarrollar problemas de salud mental, apunta.
Asimismo, la violencia es un factor. El experto dice que la persona puede tener genes que predispongan algo, pero la prevalencia aumenta si se toman acciones que la favorezcan, como el consumo de la marihuana.
El 1% de la población desarrolla esquizofrenia, aunque si una persona de entre 15 y 20 años fuma marihuana su riesgo de presentar psicosis se incrementa.
El entrevistado explica que entre las drogas cultivadas de manera natural y las industrializadas se observa una diferencia en la presentación de psicosis.
“Hoy desafortunadamente en Yucatán hay una gran crisis de consumo de ‘cristal’, me ha tocado ver muchos (casos) últimamente, presentan psicosis. El incremento de esta droga genera no solo dependencia y problemas de conducta, te afecta al cerebro directamente.
En un menor tiempo que la marihuana, por el ‘cristal’ se puede desarrollar episodios de pérdida de juicio, pérdida de realidad, alucinaciones, ideas delirantes, paranoias, y eso es un poco lo que estamos viendo los psiquiatras en Yucatán.
Antes, ingresar al psiquiátrico podía ser debido a esquizofrenia o un trastorno bipolar, hoy día muchas personas ingresan por la psicosis que causa el ‘cristal’”.
Por el lado contrario, Rosado Franco indica que también hay factores que pueden ayudar a proteger la salud mental, como una buena alimentación, una crianza adecuada, y el cuidado paterno y materno de los hijos, así como evitar el consumo de sustancias hasta después de los 21 años, incluso el alcohol y tabaco, que son legales.
El ejercicio es un antidepresivo
“Hoy día todos debemos realizar ejercicio precisamente para evitar problemas de salud física y mental, estamos hablando de 150 minutos de caminata a la semana, de cualquier tipo de actividad física”.
Otra protección es la conexión social; sin embargo, “el problema con esto es que antes los niños jugaban en la calle, conocías a tus vecinos, tenías una familia extensa y todos estaban en una red, esto ayudaba mucho al desarrollo de empatía, así como de cualidades y habilidades sociales. Hoy día, desafortunadamente, los niños están en el celular” expone el especialista.
El psiquiatra añade que en Francia acaban de prohibir las pantallas para los niños.
“Qué bueno, ojalá igual en México pronto se prohíban. La pantalla hace que los niños se vuelvan adictos a la dopamina que generan los ‘me gusta’, la luz, el sonido, y los aparta del grupo social. Es muy importante evitar pantallas y sí socializar, tener conexiones”.
Otro protector de la salud mental es la espiritualidad
“Obviamente hemos estado muy seculares y hemos perdido un poco ese sentido de trascendencia, pensar en algo superior, hemos perdido ese sentido de comunidad”.
De igual manera, existe la prevención secundaria.
“Si sé que en mi familia ha habido casos de esquizofrenia, de depresión, de trastorno por depresión y de trastorno bipolar, debo estar más atento a acudir temprano a la atención (médica o psicológica)”.
La única encuesta nacional que ha medido tiempos para acudir es la de María Elena Menéndez Mora, en 2003, revela.
Ella investigó y demostró que una persona con un trastorno, cualquiera, tarda ocho años en llegar al tratamiento. Y hoy día sabemos que mientras más pronto se detecte y atienda, mejor pronóstico se tiene en la vida adulta.
No es lo mismo atender a un paciente con un trastorno por déficit de atención a los seis años que a los 23 años, cuando tiene obesidad, conducta antisocial o problemas con alcohol, recalca.
“Si hay antecedentes familiares, tengo todavía más necesidad de ir a buscar el tamizaje, la detección del padecimiento para evitar consecuencias a largo plazo, reitera el doctor Arsenio Rosado.
“Eso es en toda la medicina. Si tengo sobrepeso, pues tengo que buscar ayuda primero. Si tengo presión alta, desde el principio tengo que verlo. El problema es el estigma tan fuerte que todavía hay en salud mental: ‘No vayas al psicólogo’, ‘no vayas al psiquiatra’, ‘no estás loca’, ‘te van a ingresar’, ‘te van a hacer esto’. Y eso retrasa, desafortunadamente, la atención de salud mental en México”.
