NUEVA YORK (HealthDay News).— Las vacunas infantiles no tienen por qué ser aterradoras ni dolorosas para los niños, según un conjunto revisado de directrices médicas.
En cambio, un conjunto de pasos sencillos puede ayudar a los menores a recibir sus vacunas protectoras con el mínimo miedo y alboroto, argumentan los investigadores.
Los resultados se publicaron el 21 de septiembre en el “Canadian Medical Association Journal”.
Las propuestas incluyen ofrecer distracciones, aplicar anestésicos y utilizar medios más rápidos o menos invasivos para administrar las vacunas.
“El objetivo es que la vacunación sea una experiencia más positiva, reducir el miedo y ayudar a que las personas se sientan más cómodas recibiendo vacunas en el futuro”, dijo la investigadora principal Anna Taddio, profesora de la Universidad de Toronto, en un comunicado de prensa.
El “miedo a las agujas” es común, afectando entre el 33% y el 63% de los niños y entre el 14% y el 63% de los adultos, según el estudio.
Este miedo afecta a aproximadamente 1 de cada 10 personas que se niegan a vacunarse o que son reticentes a vacunarse.
“El miedo y el dolor —conocidos juntos como angustia— son algunos de los efectos negativos más comunes de las inyecciones”, manifestó Taddio.
“Las investigaciones muestran que existen formas efectivas de reducir la angustia, pero estas estrategias aún no están habitualmente integradas en los programas o prácticas de vacunación, aunque las guías clínicas las recomienden”, agregó.
En una actualización de su directriz de 2015, la Asociación Médica Canadiense ofrece un marco que denomina las “5P” (en inglés) para ayudar a que la vacunación sea menos estresante para las personas. Incluyen:
Proceso: Educar al paciente del proceso de vacunación y hablar sobre formas de adaptar la experiencia para reducir el estrés.
Procedimiento: Utilizar métodos menos invasivos o rápidos como inyecciones rápidas o vacunas nasales para minimizar el potencial de dolor.
Físico: Ofrecer lactancia materna o chupones a los bebés para proporcionarles mayor consuelo antes de las vacunas, o administrar inmunizaciones orales cuando estén disponibles.
Farmacología: Uso de anestésicos tópicos para todos los pacientes para reducir el dolor de la aguja.
Psicológico: Uso de juguetes, cantos, juegos, música, teléfonos u otros métodos para distraer a los pacientes durante la inyección.
“La guía proporciona nuevas herramientas basadas en la investigación y estrategias prácticas para ayudar a los líderes de sistemas sanitarios, proveedores de atención sanitaria, personas vacunadas y quienes las apoyan a mejorar la experiencia”, añadió Taddio.
Estas directrices canadienses se solapan en cierta medida con las de otros países, incluido Estados Unidos, en lo que respecta a la minimización del dolor relacionado con las agujas en niños, según el estudio.
“Desde la pandemia de Covid-19, la confianza en las vacunas ha disminuido y las tasas de vacunación han sido bajas tanto entre adultos como en niños”, dijo Taddio. “Esto hace que la guía actualizada sea especialmente oportuna para los proveedores de vacunas y organizaciones que buscan seguir las mejores prácticas para hacer que la vacunación sea una experiencia más positiva para todos.”
