MADRID (EFE).— Hugh Herr, Premio Princesa de Asturias de Investigación 2016 y diseñador de las prótesis “más sofisticadas del mundo”, afirma que a menudo los diseños “degradan al ser humano”, algo que se revertiría con un “conocimiento más profundo” de la persona.
“A menudo los diseños degradan al ser humano, les hacen ser menos. Necesitamos pensar nuevos diseños que lo inviertan”, considera Herr, de visita en Madrid para participar en el primer Digital X Workshop de la Norman Foster Foundation.
Experto escalador, Herr —que perdió las piernas a los 17 años de edad en un accidente de montaña— se especializó en el desarrollo de prótesis controladas por microprocesadores que imitan la funcionalidad de las articulaciones de las extremidades inferiores, con las que fue capaz de volver a practicar su deporte favorito.
El investigador, que cree que el mayor reto al que se enfrenta la humanidad es la “degradación del entorno”, recibió el Princesa de Asturias por desarrollar, precisamente, las “primeras prótesis que logran imitar la locomoción humana, permitiendo superar discapacidades como la que él mismo tiene”.
“En la era moderna tenemos computadoras muy poderosas que son capaces de hacer diseños con herramientas de computación. En los viejos tiempos se construían modelos físicos, se manipulaban, se esculpían”, relata sobre el progreso tecnológico en campos como el biónico. El resultado, sostiene, son diseños “más profundos”, aunque añade que la tecnología “en cierto sentido hace más destructivo al ser humano”.
“Necesitamos centrar las fuerzas en nuevos diseños, nuevas arquitecturas que unan a la gente y favorezcan el entendimiento entre las personas”.
Hugh Herr En datos
Es graduado de la carrera de Física por la Universidad de Millersville (Pennsylvania).
Su contribución
Actualmente dirige el Biomechatronic Group en el Media Lab del MIT, donde ha desarrollado las que han sido calificadas como “las prótesis más sofisticadas del mundo”.
Sus proyectos
Ha desarrollado múltiples diseños para ayudar a personas con discapacidades, como el “PowerFoot”, un pie robótico que otorga a su portador el ritmo de un paso natural.
