Foto: Megamedia

 

#HazloViral

Harnold Pérez G.(*)

La vida en internet, interacción en las redes sociales, parece ahora medirse en la cantidad de memes que circulan en ellas más que por la cantidad de frases o mensajes que emanen de aquella experiencia de convivencia virtual.

Con la pérdida de usuarios e interés por lo que pasa en el Twitter, salvo por los mensajes de políticos de diversas partes del mundo que aún prefieren esa ventana para generar polémica, las etiquetas o hashtags también han ido disminuyendo su impacto para posicionar los temas en tendencia.

Tal vez porque se puede convertir cualquier palabra en un hashtag o porque se volvieron repetitivos, esta forma de generar influencia en las redes ha perdido su fuerza. Pero, al quite entraron las imágenes que refieren a lugar, personaje, común o conocido, acompañados de leyendas que parodian situaciones reales para dar cuenta de la dinámica diaria en la red: los memes.

La popularidad, el éxito o fracaso de algún evento público, la permanencia de temas en la timeline de los internautas, los clásicos o lo novedoso, se expresa ahora en meme. Incluso para la mercadotecnia resulta mucho más económico producir una de estas imágenes que un vídeo para viralizar.

En esta forma de comunicar en redes parece resumirse la fórmula de lo que xeniales, mileniales y la naciente generación Z buscan en su “smartphone” para informarse: más imagen, menos letra para una inmediatez en el procesamiento de los hechos.

Basta solo el ingenio para sintetizar lo ocurrido en una pieza visual que más allá de principios semióticos, rigurosos en color y formas, se acuña en la presencia que en la mente de los usuarios tienen construcciones culturales populares.

Por eso el meme es fácil de distribuir y con mayor potencial de penetración en el público meta, porque va directo al imaginario compartido en las sociedades, las comunidades o los diversos grupos asociados, es decir, juega con lo que está ahí en la mente del colectivo.

Así es cómo se han logrado resumir conciertos, encuentros deportivos, actos políticos, celebraciones religiosas, tradiciones de municipios, estados o países, días feriados, fechas comerciales significativas, estilos de vida y diversos tópicos más.

El llamado tren del meme para muchos se define por la imagen misma, aunque va más allá de esos gráficos, pues se trata de lo que en el momento se habla en las redes y subirse a éste significa que entrarás e interactuarás el tema en boga.

Por ello, tras un evento significativo es hoy una constante que los vagones de este vehículo arranquen y transiten llevando consigo principalmente memes, pero también datos relativos a la tendencia.

La gran diferencia entre el meme y el hashtag puede definirse en la temporalidad, pues las etiquetas que se popularizaron como distintivos, primero en el twitter, son aún más efímeras que la gráfica. El primero tiene el potencial de mantenerse por mucho tiempo, más allá del día en que se populariza, lo cual es casi nulo para el segundo, que reduce su vigencia a la fecha en la que se construye.

Licenciado en Comunicación Social (Uady).Harnold Oswaldo Pérez Gómez, Instagram: @harnoldgomezhp3883@gmail.com

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán