Avanza a paso firme
A la velocidad a la que se están produciendo los últimos adelantos tecnológicos en materia de inteligencia artificial (IA), “quizá en algunos años podamos ver alguna máquina muy inteligente hablando”, señala I.P. Park, presidente de LG.
Para avanzar en este ámbito, añade, es necesario que las distintas compañías en la punta de lanza de la innovación cooperen y que se establezcan sistemas abiertos, otro de los pilares de la filosofía de LG, según Park.
La empresa coreana, apunta, trata de proveer al cliente de todos los servicios que este demanda, ofrecer una experiencia completa, en ocasiones gracias a alianzas con otras compañías.
“Intentamos suministrar todo lo que el cliente quiere, cooperando”, indica el presidente de LG.
Ese es el caso, por ejemplo, de sus altavoces inteligentes, que incorporan el asistente de Google, una decisión similar a la que han tomado muchos otros fabricantes recurriendo tanto a la IA del gigante estadounidense de las búsquedas como a Alexa, el competidor desarrollado por Amazon.
“LG no es una empresa de software, nuestra especialización es otra. Google está especializado en búsquedas, Amazon en compras… nuestro conocimiento se centra en el control de nuestros dispositivos”, explica Park, en declaraciones citadas por “Efe”.
Interrogado al respecto, el presidente de LG evita hablar de los potenciales riesgos de que tanto Google como Amazon logren posiciones demasiado dominantes en el mercado, logrando que tanto otras tecnológicas como los usuarios finales dependan en exceso de ellas: “En la actualidad creo que se da una buena combinación entre los diferentes empresas que pueden cooperar”.
“Desde nuestro punto de vista nos aseguramos de que tenemos la inteligencia necesaria para controlar nuestros dispositivos. Para otro tipo de servicios, conectamos con inteligencia de otros proveedores”.
El presidente de LG recalcó además la importancia de la privacidad y de la propiedad de los datos en una economía que cada vez más se basa en la información.
“Los datos deben pertenecer a sus dueños. Los fabricantes deben de utilizarlos de forma muy cuidadosa y solo para mejorar los servicios”, enfatiza entrando en un debate de gran actualidad.
En aprendizaje
En otro tema, el robot autómata Sophia es prueba del avance de la IA e incluso ha logrado vencer al escepticismo de sus interlocutores, como demostró ayer en el congreso de tecnología Andicom en Cartagena, Colombia, donde brindó su faceta más humana y destacó el valor de la vida pese al significado efímero que tiene para ella.
La autómata se dirigió a un auditorio colmado en el que contribuyó a dictar una conferencia sobre IA y expresó su gratitud por estar en Colombia, país en que el pudo cortar las barreras gracias a su empatía y pese a que únicamente se comunica en inglés, siendo monitoreada por un experto directamente enviado por los fabricantes.
A pesar de la infinidad de cables que se ven a simple vista en su cabeza, que se asemejan a redes neurales, Sophia tiene características humanas hiperrealistas como el movimiento coordinado de sus ojos y su sonrisa. Incluso, hizo referencia y se distanció de la malvada HAL 9000, la supercomputadora del filme de culto “2001: Odisea en el espacio”, de Stanley Kubrick.
“El obstáculo más grande y la mayor oportunidad de la inteligencia artificial en general es hacer tareas específicas (…) tomará más tiempo responder de una forma general como los humanos”, reconoció la autómata, creada en Hong Kong en 2015, que, asegura, ya es necesario que las personas “olviden el miedo” a los robots.
