Cada vez es más común su empleo en ciertos países
LONDRES (Notimex).— La colocación de microchips en el cuerpo humano gana terreno en el mundo. Sus aplicaciones pueden ir desde el control del personal en un centro de trabajo hasta convertirse en código de ingreso personalizado a un sitio y monitorear la salud.
Su uso ha empezado a ser común, sobre todo en los países más desarrollados, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Bélgica y Suecia. La práctica nació como medida de control de mascotas, pero ganó terreno y entró en la vida de la gente.
El microchip es un circuito electrónico dentro de una cápsula de vidrio en forma de píldora, del tamaño de un grano de arroz. Se coloca en el cuerpo con una jeringa, en un procedimiento que casi no produce dolor.
La tecnología es más conocida por su uso en tarjetas de crédito, pasaportes y teléfonos celulares.
Hay empresas que han invitado a sus trabajadores a insertarse un chip subcutáneo como medida de acceso a ciertas áreas, pero sin intención de controlar sus movimientos o productividad.
En Suecia, país con casi 10 millones de habitantes, varios miles de sus ciudadanos cuentan con un chip subcutáneo que puede ser utilizado como llave para entrar a la oficina, transferir datos a un teléfono inteligente, acceder a una estación de tren o al gimnasio, entre otros.
En Estados Unidos existe una propuesta de ley para que las personas lleven un chip como medida de precaución, que incluiría información del portador como fecha de nacimiento, tipo de sangre, estado civil, domicilio, enfermedades y números de cuentas.
Sin embargo, aún no se ha reflexionado a profundidad en los riesgos de llevar un dispositivo de ese tipo.
El primero es la amenaza a la seguridad de los datos personales, información que podría emplearse de una manera inescrupulosa.
Los expertos han advertido de la posibilidad de que los chips sean cargados con tecnología maliciosa o malware para intervenir en otros dispositivos o redes.
Otro riesgo es el sanitario. Si bien el implante se realiza de manera no invasiva y hasta cierto punto indolora, los científicos han previsto que el microcircuito transmitiría frecuencias dañinas para el cuerpo humano. El aparato sería un riesgo por sus materiales de fabricación.
Si bien existen voces que minimizan los riesgos, expertos en el cuerpo humano alertan de que el peligro es real.
Si un implante detecta un problema de salud debe determinarse cómo y cuándo avisará al usuario. Queda por responder la pregunta de si las compañías de seguros y los centros de salud podrán obtener los datos personales a través de los microprocesadores.
Dispositivos
La práctica nació como medio de control de las mascotas, pero ya se usa en humanos.
Accesible
Los microchips se inyectan en el cuerpo de forma subcutánea y su implante es casi indoloro.
Peligros
El aparato puede causar daños por infecciones o problemas en el sistema inmunológico; su portador puede ser víctima de robo de datos, y aún no se sabe cómo y cuándo avisará si detecta un problema de salud, además de que su uso podría implicar una invasión a las libertades civiles y la privacidad de las personas.
