Elon Musk escucha el discurso del presidente chino Xi Jinping durante la cena de Estado ofrecida a la delegación estadounidense, el jueves 14
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OAKLAND (AP).— La corte federal de Oakland, California, desestimó las demandas presentadas por Elon Musk contra OpenAI y sus principales directivos, luego de que un jurado llegara a la conclusión de que el empresario presentó la querella fuera del plazo permitido.

La jueza Yvonne González Rogers aceptó el veredicto consultivo y dio por cerrado el caso, que enfrentó durante semanas a dos influyentes figuras de Silicon Valley.

Musk, cofundador de OpenAI en 2015 y uno de sus primeros inversionistas, acusó a Sam Altman y a Greg Brockman de apartarse de la misión original de la organización, creada —según dijo— para desarrollar inteligencia artificial “en beneficio de la humanidad” y no como una empresa orientada a las ganancias.

El magnate aseguró que aportó alrededor de 38 millones de dólares en los primeros años del proyecto.

Durante el juicio, Musk sostuvo ante el jurado que el caso era sencillo pese a la complejidad jurídica presentada por la defensa. “Creo que van a intentar hacer que esta demanda sea muy complicada, pero en realidad es muy simple”, afirmó.

“Y es que no está bien robarle a una organización benéfica”, añadió en uno de sus testimonios en la corte.

OpenAI rechazó los señalamientos y argumentó que nunca existió un compromiso formal para mantener en forma permanente una estructura sin fines de lucro. Los abogados de la empresa aseguraron que Musk conocía desde hace años la evolución del modelo de negocio y que la demanda obedecía más a diferencias personales y empresariales que a un incumplimiento legal.

El juicio también permitió conocer detalles de la ruptura entre Musk y Altman, quienes en los primeros años de OpenAI incluso compitieron por asumir la dirección ejecutiva.

Altman declaró que siempre le preocupó que una sola persona pudiera concentrar demasiado poder sobre el desarrollo de una inteligencia artificial avanzada. “Parte de la razón por la que iniciamos OpenAI es que no creíamos que la IAG pudiera estar bajo el control de una sola persona”, expresó.

La defensa de OpenAI sostuvo además que Musk decidió demandar después de perder influencia dentro de la organización y tras lanzar xAI, su propia empresa de inteligencia artificial creada en 2023 para competir directamente con ChatGPT. Según la compañía, las acusaciones buscaban desacreditar el crecimiento acelerado de OpenAI y fortalecer la posición comercial de xAI en el mercado tecnológico.

Durante las tres semanas de audiencias declararon figuras clave del sector tecnológico, entre ellas el director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, además de exintegrantes del consejo de OpenAI como Helen Toner y Tasha McCauley. Ambas hablaron sobre la polémica destitución temporal de Altman en 2023, antes de que recuperara el cargo pocos días después.

Greg Brockman reveló durante el juicio que su participación accionaria en OpenAI tendría actualmente un valor cercano a los 30 mil millones de dólares, dato utilizado por los abogados de Musk para argumentar que los directivos obtuvieron enormes beneficios económicos gracias al cambio de rumbo de la empresa.

Cerca del final de su testimonio, Altman lamentó públicamente el deterioro de su relación con Musk.

“Sentí que nos había abandonado, que no cumplió sus promesas, que puso a la empresa en una situación muy difícil”, declaró.

El directivo agregó que el conflicto “ha sido algo extremadamente doloroso” debido a la admiración que antes sentía por el empresario sudafricano.

De un vistazo

Ruptura tecnológica

La relación entre Elon Musk y Sam Altman pasó de una colaboración cercana al enfrentamiento público. Ambos impulsaron en sus inicios OpenAI, pero terminaron divididos por diferencias sobre liderazgo y dinero.

Origen altruista

OpenAI nació como una organización enfocada en desarrollar inteligencia artificial segura y útil para todos, evitando que una sola empresa controlara esa tecnología avanzada.

Testimonios clave

El proceso incluyó declaraciones de empresarios y exdirectivos tecnológicos que explicaron la manera en que fueron creciendo las tensiones internas dentro de OpenAI en los últimos años.

Defiende los cambios

Sam Altman aseguró que OpenAI nunca prometió ser siempre una organización sin fines de lucro y defendió la necesidad de recursos para desarrollar una IA avanzada.

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