Familiares y amigos de la familia May Jiménez

PROGRESO.— Hace 35 años en el quirófano de la clínica Esperanza de la ciudad de Mérida, María Candelaria Jiménez Martín, hizo una promesa a los Tres Santos Reyes, la cual cumple puntualmente cada 27 de enero, por lo que ella califica como un milagro: su hijo de menos de siete meses de gestación nació vivo.

La petición fue que los Santos Reyes intercedan y hagan el milagro de que viva el bebé, que aquel 27 de enero de 1983 nació por medio de una cesárea.

A los seis meses y 15 días de gestación, las probabilidades de sobrevivencia para el bebé eran difíciles, pero María Jiménez, hoy de 61 años de edad, junto con su esposo, Eutimio May Manrique, chofer de tráileres, pidieron a los Santos Reyes que su hijo nazca con vida.

El milagro se realizó y los esposos también cumplieron su promesa y, a partir de 1984, realizan novenarios en honor a los santos Gaspar, Melchor y Baltazar, a los cuales celebrarán de por vida, reiteró María Jiménez.

Ayer sábado, como lo hacen desde hace 34 años, cada 27 de enero, día del cumpleaños de Eutimio May Jiménez, María Jiménez, familiares y vecinos asistieron a la misa de las 7 de la mañana en la iglesia de la Purísima Concepción y San José, que ofició el párroco Francisco Mukul Domínguez.

En carretera

Eutimio May, quien cumplió 34 años de edad, no pudo asistir al inicio de la misa, pues por su oficio de trailero se encontraba en Tzucacab: viajó a Valle del Sur por un cargamento de hortalizas que se exportan a Estados Unidos. Sin embargo, estaría en la noche en el último rezo del novenario que se realiza en su casa, la cual está ubicada en la colonia Francisco I. Madero.

María Jiménez encabezó la procesión de los Tres Santos Reyes, que salió de su casa hasta la iglesia parroquial, para asistir a la misa de las 7 de la mañana. A ritmo de charanga y voladores los participantes recorrieron las calles y de esa manera retornaron a la casa, donde se ofreció un convivio a todos los asistentes. Antes bailaron jarana en las puertas del templo parroquial.

Gerardo García Núñez, Raymundo Campos Mézquita y Miguel Cárdenas Alvarado, amigos del festejado, representaron a Gaspar, Melchor y Baltazar.

Entre los participantes se encontró Juan Esteban Kuk Chalé, quien desde hace 21 años es quien lleva la cabeza de cochino durante la procesión y baile de jarana. También estuvo un grupo cultural que dirige el profesor Ignacio Martínez Pérez, quien ofrece clases gratis de jarana en un predio de la calle 39 entre 76 y 78.

A May Jiménez no le ha ido bien en su vida matrimonial, según comentó su mamá. Es padre soltero, se casó en dos ocasiones y las dos veces se divorció, y tiene dos hijos: María Guadalupe y Carlos Eutimio, quienes están a cargo de su abuela, pues May Jiménez está de viaje la mayor parte del tiempo por cuestiones de trabajo.

En la misa, el padre Mukul Domínguez dijo que la fe es muy importante en la vida, “mueve montañas y hace cambiar a las personas”, e indicó que hay modelos de esperanza, como lo son la misma Virgen María y los Santos Reyes, que siguieron la Estrella de Belén hasta llegar al Niño Dios.— GABINO TZEC VALLE

 

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