PROGRESO.— En plena veda del mero, tres ribereños que capturaban rubia, pargo, canané, sierra y otras especies de escama fueron asaltados en alta mar a punta de pistola por tres encapuchados que dispararon en la popa de la lancha para amedrentar a los pescadores.
Luego de amenazarlos con matarlos a balazos y tirar sus cuerpos al mar, los tres encapuchados quitaron el motor fuera de borda de 75 caballos de fuerza de la lancha de los ribereños y se llevaron también el equipo de radiocomunicación y el estéreo.
El asalto en alta mar de parte de los modernos piratas ocurrió el viernes a las 6:30 de la tarde a unas 15 millas al norte de las costas de Chicxulub, donde estaba fondeada la lancha “Bugssy”, de 25 pies de eslora, donde se encontraban los tres ribereños, quienes se disponían a descansar para continuar ayer sábado la pesca y luego retornar a puerto.
En la embarcación estaban José Luis Barrera Gómez, “Chocolate”; Luis Felipe Reyes Reyes, “Chocha”, y Raúl González Ramos, “Chaparro”, de 43, 30 y 54 años de edad, respectivamente. Los dos primeros son originarios de Ciudad del Carmen y el tercero, de Villahermosa.
La lancha ribereña tiene su base en el muelle de La Caleta, de donde zarparon el jueves a las 2:30 de la tarde para la captura de especies de escama que no están en veda. Trabajaron la noche del jueves y todo el día del viernes; tenían en sus neveras unos 100 kilos de pescado y les faltaba trabajar el sábado para retornar hasta la tarde.
Los ribereños cuentan que la lancha en que pescaban estaba fondeada cuando vieron aproximarse otra nave blanca de 26 pies y motor de 75 caballos de fuerza, y pensaron que se trataba de otros pescadores.
Cuando la lancha de los asaltantes se detuvo, fue que se percataron que eran tres encapuchados. Uno tenía una capucha color verde con una figura de calavera y traía una pistola, con la que disparó en la popa de la “Bugssy”. Los otros dos llevaban capuchas negras y cargaban una metralleta y una pistola, con las que los amagaron.
“Chaparro” quiso enfrentarse a los asaltantes y con un bate le dieron un golpe en la espalda. A los otros dos pescadores los obligaron a tirarse en el piso de la lancha, mientras que los piratas desmontaban el motor y tomaban el equipo de radiocomunicación y el estéreo.
Menos de 15 minutos
El asalto duró menos de 15 minutos. Enseguida, los asaltantes enfilaron a la costa con dirección a Chicxulub Puerto. Repuestos del susto, “Chocolate” tomó su celular que tenía resguardado a un lado de la lancha y llamó a Mario Canul, a quien le entrega el pescado, le narró lo ocurrido y pidió que enviaran una lancha para su rescate, pues habían quedado al garete. Ya estaba oscureciendo y temían extraviarse en el mar.
El rescate se realizó a las 8 de la noche. Los pescadores arribaron a La Caleta como a las 22 horas. Ayer sábado descargaron los 100 kilos de pescado que capturaron y contaron lo ocurrido. “Tuvimos miedo de morir acribillados a balazos”.
Este no es el primer caso de piratería en alta mar. Según nuestros archivos, el viernes 18 de agosto pasado publicamos que a unas horas de que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) habpia negado un presunto asalto o robo millonario ocurrido días antes, pescadores dieron a conocer un asalto a mano armada en alta mar a una lancha turística.
Este hecho delictivo ocurrió entre las 4 y 5 de la tarde del jueves 17 en las inmediaciones de la terminal remota, en una zona ubicada a 5 kilómetros de la costa.
En la nave asaltada, de nombre “La bichos”, iban seis personas, quienes fueron amagadas con armas de fuego por los tripulantes de tres lanchas tiburoneras. Los asaltantes se llevaron el motor fuera de borda de 90 caballos de fuerza y los equipos electrónicos de navegación, de modo que la nave quedó a la deriva.
Un año antes, el 29 de agosto de 2016, tres encapuchados amagaron con una pistola a Jorge Antonio Zapata May (a) “Bora”, velador del campamento de la cooperativa “Punta Kopté”, y lo secuestraron llevándose cuatro lanchas, que dejaron a la deriva en alta mar tras robar los motores, valuados en $475,000. A las 6 a.m. tiraron al mar al vigilante, quien nadó y llegó a la playa entre Sisal y Chuburná Puerto.— José Gabino Tzec Valle
