Uno de los locales que festejó el Día de las Madres en Hunucmá con tacos y la rifa de regalos entre los que había artículos de belleza y planchas

Celebran el Día de la Madre con misas y festivales

Aunque la mayoría de las veces el Día de la Madre es una fecha especial, algunas amas de casa lo pasan como un día “normal, como cualquier otro”, debido al abandono de sus familiares.

En Hunucmá, la iglesia parroquial, escuelas y hasta algunos negocios organizaron sendos festejos.

Uno de los establecimientos que celebró a las madres es la Pollería y Huevos “La Maestra”, de María del Rosario Domínguez y Natalia Tapia Franco, que ofreció tacos y la rifa de regalos.

—Observamos que todo el mundo regala para Navidad y Año Nuevo, pero nadie por el Día de las Madres. Nosotras decidimos organizar este festejo y la rifa de regalos desde hace tres años —señaló María Domínguez.

—La mayoría de nuestros clientes son amas de casa, de alguna manera teníamos que recompensarlas —agregó.

Las propietarias del negocio colocaron los regalos en una mesa al frente de su establecimiento, en la calle 25 entre 26-A y 28, en las cercanías del mercado.

La rifa de los regalos, entre los que había ventiladores, planchas y artículos de belleza, fue a las 11 a.m.

Por otra parte, ante cerca de 800 personas que llenaron la iglesia, el presbítero Javier Jesús Castillo Domíguez invitó a prodigar el amor y cariño a nuestras madres ya que ellas con su ternura hacen que en el seno del hogar imperen la paz y la unión en la familia.

Como símbolo de amor y cariño, las mamás llegaron al templo con ramos de flores que ofrendaron en el altar a la hora del Evangelio.

La misa fue concelebrada por el presbítero Castillo Domínguez y el diácono permanente Miguel Novelo Pardenilla, oriundo de esta ciudad, quien este mes será ordenado sacerdote en la catedral de Campeche.

“Respeto y cariño”

Durante la homilía, el diácono expresó que no solo hoy se debe celebrar a la madres sino “todos los días de nuestra vida”, ya que ellas con todo su amor y cariño se encargan de la educación y atención de los hijos desde sus primeros pasos. “Por esta razón debemos tenerles respeto y cariño ya que ellas con su infinita ternura nos enseñan el camino del bien por medio de mandamiento del amor que nos lleva hacia el padre celestial”.

Al terminar la misa se bendijo a todas madres en medio de aplausos.

Un día normal

Pero no todas festejaron.

—Para que te voy a engañar, hoy es un día normal para mí pues mis hijos no se acuerdan de esta fecha y en ocasiones ni siquiera del día de mi cumpleaños —señaló Victoria Uicab Uicab, de 66 años, al ser entrevistada con motivo de la celebración.

La mujer, quien vende frutas y verduras en la calle 25 con 26-A, a las puertas del mercado municipal, dijo que tuvo seis hijos, pero ayer fue “un día normal”.

—Cuando estaba viniendo aquí al mercado una vecina me preguntó si iba a trabajar hoy, Día de las Madres, y le respondí que tengo que buscar mi dinerito —señaló.

Antonia Caamal Canul, quien se dedica a la recolecta de envases de plástico, es otra madre que no tenía festejo asegurado ayer.

—Por hoy (ayer) ya terminé y me voy a mi casa, pero seguramente el día será normal, como ha sucedido otros años —comentó la vecina de la colonia San Martín.

Explicó que tiene tres hijos, todos casados.

—Yo tengo que trabajar para poder ganar algo de dinero y hoy (por ayer) no fue la excepción —manifestó.

Visitas al cementerio

En Progreso, con flores, regalos, misas, festivales escolares y visitas al cementerio celebraron el día.

Desde la mañana se observó buena afluencia de compradores en busca de el “regalo perfecto”, una imagen común en calles del puerto fueron las mamás acompañadas de sus hijos retornando de los festivales escolares, ramos de flores, globos o regalos sin abrir.

Para la mamá progreseña Yesenia Amaro Sonda este día es de fiesta y felicidad.

—Cuando era niña este día mi mamá cocinaba, luego venían los abrazos, las felicitaciones… Hoy seguimos festejando, y doble, pues ya soy mamá y me toca regalo igual —comentó sonriendo.

En la homilía de la misa dedicada a las madres en la parroquia de La Purísima Concepción y San José, la cual estuvo repleta de familias, el padre Francisco Mukul Domínguez habló del ejemplo de la Virgen María y exhortó a las mamás a que guíen a sus hijos en la fe y en el camino del amor, tal como lo hizo la Virgen.

También se recordó a las mamás difuntas.

Entrevistado sobre la importancia de este día, el sacerdote indicó que es innegable que el Día de la Madre tiene un sentido comercial, pero se les debe festejar todos los días, “debe haber un día especial para tomarlas más en cuenta”.

—El Día de la Madre tiene un significado especial que sea en mayo, porque para los católicos es el mes del rosario, de la presentación de flores —dijo.

Explicó que con la modernidad se van perdiendo muchas cosas y por eso la reflexión giró en torno a que las mamás tienen que educar a sus hijos en la fe, si no pasan este tipo de cosas, se pierden los valores, se hace a Dios a un lado, deben preocuparse en la fe católica, cristiana.

—Si ellas no se preocupan, ¿quién lo va a hacer?.

Recordó que él fue sacerdote porque su mamá era muy religiosa, “de las que reza todos los días y eso ya se está perdiendo”. Las mamás tienen que ser educadoras en la fe.

Aseguró que en el puerto todavía hay la unión familiar, la costumbre de dar los buenos días, de saludar, pero también se está perdiendo porque hay mucha gente de fuera, “aunque todavía la comunidad se conoce, se saluda, porque somos como un pueblo grande”.

Agregó a pesar de estar tan cerca de Mérida y no tener los problemas de esta urbe, el puerto sí tiene los propios como son el alcoholismo y drogadicción, que afectan a jóvenes y a grandes. Comentó que esto se debe a la facilidad con la que se consiguen las bebidas y también a la mentalidad de que cuando se habla de puerto, se asocia con beber.

El padre Francisco aconsejó a las mamás en su día y disfrutar el hecho de ser madres y las invitó a ser un ejemplo en su casa.

Por otra parte, como cada año el cementerio registró una numerosa afluencia de visitantes que llevaron flores o limpiaron las tumbas de seres queridos.

Para José Jesús Cáceres Sandi, trabajador del lugar, desde hace tiempo esta costumbre permanece, quizás en ciudades como Mérida ya no, pero en el puerto sí.

En Motul, una madre de familia llora por el abandono en que la tienen sus hijas y porque una de ellas le robó las plantas de ornato que sale a vender para comer. “Si no vas a apoyar, tampoco perjudiques”, dijo.

Cristina Balam, de 80 años de edad, quien sale a vender productos que cosecha en el patio de su casa, en esta ocasión huevos de gallina de patio y flores de mayo, con lágrimas narró que este 10 de mayo “es un día normal”, sobre todo porque sus cinco hijas no se acuerdan de ella.

—Sólo tengo una que vive conmigo y que me regala comida cuando no tengo que comer, pero las otras cuatro no se acuerdan que tienen mamá, hoy (por ayer) salí como siempre a vender lo que poco que puedo cosechar en la casa —comentó.

Sentada bajo la sombra de un árbol, en el espacio que les asignaron a los vendedores locales, explicó que hace una semana, luego de mucho tiempo de no visitarla, llegó su hija Addy Pech Balam, quien vive en Seyé con su esposo e hijos, pero “en lugar de ser alegre fue triste”, porque se llevaron 35 plantas de flor de desierto que ella vende para poder comer.

—En lugar de que me traiga algo se llevó el producto de mi esfuerzo. Apenas preparó un poco de atún que me dio para cenar, y cuando le dije que era poco me respondió que no era para llenarse sino para matar el hambre.

—Cuando se encontraban en la casa mis nietos preguntaron por las llaves del cuarto de mi hija, pero no se las di porque ahí guardo la ropa que vendo, no sé cuál era su intención —agregó.

—A las 7 de la noche, cuando se fueron, ya estaba oscuro y no vi que se lleven las plantas, fue hasta que salí a cerrar la reja cuando lo noté, de impotencia me senté a llorar, como ahora que me acuerdo de esa injusticia —comentó.

—Aunque en el transcurso de la mañana no he vendido nada, continuaré hasta el mediodía para ver si sale para la comida, de modo que este Día de las Madres es normal.

Ventas bajas

En cuanto a las ventas, no fueron las esperadas, según señalaron los comerciantes que realizaron una feria en la plaza cívica, donde ofrecieron varios productos para regalar a las mamás.

Elizabeth Alonzo, quien vende ropa, dijo que las ventas “ya no son como antes, ahora la gente tiene poco poder adquisitivo, sólo los que tienen un poco más de dinero pueden comprar ropa, los demás compran pequeños detalles”.

—Incluso los jóvenes estudiantes sólo compran una rosa, ya no un arreglo floral, de modo que los detalles son lo que buscan para regarle a sus madres —señaló.

—Esperamos que en el transcurso de la tarde-noche aumenten las ventas, cuando salgan de trabajar las personas de las maquiladoras —puntualizó.

Como parte de las celebraciones se realizó una misa en la iglesia de San Juan Bautista, celebrada por el presbítero Ricardo Alejandro Sabido Fernández.

—Tenemos mucho que agradecerles a nuestras madrecitas, además de haber aceptado traernos al mundo, nos alimentaron y cuidaron día a día y nunca dejan de estar al tanto de nosotros sin importar la edad que tengamos.

Señaló que hay muchas y muy hermosas poesías que se han escrito a las mamás, pero ninguna abarca suficientemente todo lo que ellas hacen y valen.—Tal vez la más descriptiva y actual es la de un conferencista llamada “Mi Superhéroe —concluyó.— JOSÉ W. COB CHAY/JORGE CASTILLA FRANCO/LUIS IVÁN ALPUCHE ESCALANTE/MAURICIO CAN TEC

 

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