Fieles festejan a la Virgen
PROGRESO.— Con una misa a la que asistieron unos 1,000 feligreses y un paseo en el mar a bordo del “Campechano”, barco pesquero de la flota mayor, y una veintena de lanchas ribereñas, festejaron ayer a la Virgen de la Medalla Milagrosa de la comisaría de Chelem.
La celebración eucarística fue oficiada a las 11 de la mañana en la explanada techada de la iglesia, por el presbítero Juan Ismael Sánchez Domenzain, párroco de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y San Telmo.
A los habitantes y visitantes les extrañó que este año no se celebrara la misa en la playa, como se ha hecho en los años recientes.
Celebración
Como cada verano, la comisaría de Chelem celebra este mes a la Medalla Milagrosa. La fiesta patronal de la patrona de ese puerto es en noviembre y cada 27 de ese mes la misa se oficia en la orilla de la ría y después se realiza el paseo en lanchas.
La ceremonia eucarística la celebraron también los diáconos permanentes Carlos Pérez Vidal y Víctor Manuel Valle Aguilar.
En su homilía, el padre Juan Sánchez señaló que la Virgen María “camina con nosotros, está atenta y realiza milagros”.
“¿A quién no le ha concedido un milagro la Virgen María? Si pedimos que alguien pase a contarlo nos va a llevar toda la misa porque nuestra Madre nos ha concedido a todos algún milagro”, dijo el presbítero.
El párroco también se refirió a las virtudes de la Virgen María como “su amor incondicional”, de ser esclava del Señor para ser la Madre de Jesús, así como el servicio y visita, pues estando embarazada visitó a su prima Isabel.
El sacerdote exhortó a los feligreses presentes a imitar a la Virgen María, ser atentos, tener fe y un amor incondicional con Dios.
Procesión
Luego de la misa se realizó la procesión de la venerada imagen, el párroco y los diáconos permanentes encabezaron la marcha de la puerta de la iglesia hasta la playa, donde esperaban lanchas para participar en el paseo.
A bordo de una lancha trasladaron a la Medalla Milagrosa hasta donde estaba fondeado el “Campechano”, para el paseo que duró dos horas. A su regreso, la imagen fue trasladada a la iglesia donde los feligreses la veneraron.— GABINO TZEC VALLE
