La SSP: Es caso aislado, reciente muerte a balazos
MÉRIDA.— “Yucatán está blindado contra el efecto cucaracha”, afirmó ayer lunes un alto mando de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del Estado.
Entrevistado a raíz de que Javier Humberto Franco Hernández, chetumaleño y extaxista de Playa del Carmen, fue ejecutado anteayer en su restaurante en Chicxulub Puerto, el alto mando dijo que además de los puestos de revisión permanentes que hay en las entradas del Estado y puntos estratégicos de la entidad, se cuenta con una estrecha coordinación con todas las dependencias de gobierno encargadas de la seguridad en Yucatán.
Agregó que la población tiene cultura de la denuncia de hechos fuera de lo normal y ello es una gran ayuda para los cuerpos de seguridad.
Indicó que la ejecución del empresario chetumaleño es un caso aislado.
“Prueba de ello que se detuvo a los presuntos responsables y ya se encuentran a disposición de la autoridad competente para que respondan por sus actos”.
Según reportes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en Yucatán no hay presencia de la delincuencia organizada y prueba de ello es que desde 2011 no se cometió un solo crimen relacionado con la delincuencia organizada.
A pesar de ello, en la entidad, en especial Mérida, Progreso y Tizimín, ya se detuvo a importantes integrantes de la delincuencia organizada.
Además, se tiene el antecedente de que la familia de los narcotraficantes Joaquín “El Chapo” Guzmán y Osiel Cárdenas, estuvieron viviendo en Mérida.
Los delincuentes no toman a Yucatán como zona de operación, sino más bien de refugio por las comodidades que ofrece esta capital y su clima de seguridad.
Trascendió que el caso de Franco Hernández sería atraído por la Procuraduría General de la República y, con ello, sería la primera ejecución en siete años.
Ejecución oficial
Oficialmente, en Yucatán la más reciente ejecución fue la de José Raúl García Castillo, de 32 años y hermano del presunto narco Antonio García Castillo (a) “Huevito”; fue asesinado de cuatro balazos en junio de 2011 en la vía Tizimín-Kikil.
Por $30,000
Por ese crimen se detuvo a cinco, entre ellos un menor y una mujer, Sofía Hernández Solís, quien reveló que ella ordenó darle una “calentatida” al narcomenudista porque le debía $30,000 de mercancía que le dio a vender.
En septiembre de 2015 en Mérida fue detenido Raúl Muñoz Aguirre, alias “Sincler”, acusado de narcotráfico, homicidio y de pertenecer a la peligrosa banda “Los Pelones”.
En febrero el mismo año, también en esta capital, fue capturado Flavio Gómez Martínez, hermano de Servando, alias “La Tuta”, líder de los Caballeros Templarios. Flavio era el operador financiero de la poderosa organización criminal.
Un mes después, en Progreso, fue atrapado Víctor Hugo Aguirre Garzón, alias “El Gordo”, líder del Cártel Independiente de Acapulco, quien residía en Chelem, y mantenía un bajo perfil.
En 2013 en Mérida igual se detuvo al guatemalteco Roberto Barreda de León, acusado de dar muerte a su esposa y secuestrar a sus dos hijos, menores de edad.
En 2012 se capturó a un hombre libanés, vinculado al grupo terrorista Hezbolá.
Ese mismo año se detuvo a Juana Raquel Alvarado Torres, supuesta terrorista que encabezaba una poderosa banda de narcos que operaba en Centroamérica.
También en Mérida vivieron poderosos traficantes como Osiel Cárdenas y “El Chapo”.— Megamedia
