Relatan curiosas experiencias de sus navidades
Una bicicleta es el principal regalo de Navidad que recuerdan funcionarios y empresarios entrevistados en vísperas de la Nochebuena.
Al preguntarles cuál ha sido el regalo de Navidad que más recuerdan y por qué, y qué ha sido lo más inesperado (bueno o malo) que le ha ocurrido en Navidad, sus respuestas fueron inesperadas en algunos casos.
Todos coinciden en que la Navidad es tiempo de pasarla en familia, incluso si se tiene que trabajar.
Renán Barrera Concha, alcalde de Mérida, expresó:
“Sin duda el mejor regalo y mejor sorpresa que he recibido en vísperas de Navidad fue el pasado 24 de diciembre de 2016, cuando llegó a mi vida mi hija Daniela”.
En cuanto a lo más inesperado, “puedo decir, de manera general, que la Navidad es de gran significado para mí, pues de niño tuve la fortuna de pasar grandes momentos con mi familia, y ahora que he formado mi propia familia es también un tiempo que disfrutamos mucho. Mis dos hijos son mis tesoros más preciados, pero fue Daniela la que llegó como el mejor regalo de Navidad”.
Felipe Cervera Hernández, presidente de la Junta de Gobierno del Congreso.
“Mi mejor regalo de Navidad fue mi primera bicicleta, una Vagabundo, con ella aprendí a montar bicicleta en mi niñez, por eso lo recuerdo mucho. Fue el regalo más grande que recibí en Navidad”.
“De las cosas más inesperadas que me han pasado en Navidad, lo más sorprendente fue una vez que me habían dicho que no llegaría mi papá (Víctor Cervera Pacheco) a la cena, era dirigente de la CNC y estaba en Ciudad de México, pero sí llegó y eso fue algo inesperado y emotivo”.
Marcos Celis Quintal, presidente del Poder Judicial del Estado.
“El regalo que más recuerdo, que tengo más presente, son unos soldaditos de plástico, verdes, en diferentes posiciones de acción, como una especie de colección. Los pedí y no sabía dónde se conseguían, y un día de Navidad al despertar veo debajo de mi hamaca unas bolsas llenas de esos soldados verdes, ha sido de las alegrías más bonitas de Navidad. Jugaba con ellos en un terreno grande, lo usaba para poner cuarteles, escenas de guerra”.
El magistrado relató una anécdota que le marcó cuando era pequeño: en preescolar no sabía leer ni escribir y les pusieron una actividad que consistía en escribir una carta a Santa Claus.
“Lo hice con jeroglíficos, básicamente bolitas y curvitas, la maestra me dijo que le gustó mucho y me dijo les diga a mis papás que la lean”. Pero cuando su papá la vio le dijo: “aquí no dice nada, son solo jeroglíficos”.
Se quedó “confundido, frustrado, no sabía qué pasaba” hasta que su mamá entró al quite, tomó la carta y dijo: “claro que sí, hijo, yo te voy a leer la carta. Vamos a ver qué le escribiste a Santa Claus”, comentó. “Y se pone a leer una carta muy bonita de lo que le pedí a Santa Claus. Es uno de los recuerdos más gratos de Navidad. El amor de madre ante todo fue algo que me marcó”.
Olga Rosas Moya, secretaria de Administración y Finanzas del gobierno del Estado.
“Me encantan las navidades, pero un regalo que no olvido fue una bicicleta amarilla, la primera que me regalaron, y me iba a montarla en el Parque de Las Américas. También recuerdo cuando me regalaron una grabadora de esas que eran de casetes”.
De lo inesperado y no muy agradable en Navidad recuerda que en una ocasión quería y pedía que le regalen un caballo de verdad, pero sus papás le regalaron uno de plástico y pequeñito. “Sentí que fue una burla”.
María Eugenia Sansores Ruz, presidenta comisionada del Inaip Yucatán.
“Mi mejor regalo de Navidad aún lo sigo recibiendo cada año, son los mensajes y detalles que aún me llegan de algunas personas que conocí cuando eran niños y en una Navidad fuimos a visitarlos en la sierra de Puebla, a llevarles ayuda a familias muy humildes que pasaban por una situación difícil, no se olvidan de que los ayudamos. Son personas muy humildes, de escasos recursos, pero de gran calidad humana”.
De lo inesperado en Navidad, relató que es precisamente ese contacto que tuvo con personas en situaciones difíciles, “la satisfacción que sientes en estas fechas cuando acudes a llevarles ayuda. También recuerdo las posadas que les organizamos en Hidalgo a las comunidades indígenas, a personas necesitadas, es un sentimiento que no te esperas y tampoco olvidas”.
Joaquín Díaz Mena, delegado de Programas de Desarrollo del gobierno federal en Yucatán.
“Uno de los mejores regalos de Navidad que he tenido y que más me han emocionado fue una bicicleta de color naranja que me trajo Santa Claus, y la recuerdo muy bien porque varias veces me caí de ella en lo que aprendía a montarla”.
“Lo más inesperado que me ha pasado en Navidad creo que es saber lo de Santa Claus, yo solo lo descubrí”.
“Lo mejor de la Navidad es la convivencia en familia y preservar las tradiciones, por ejemplo, como adultos tratamos de prolongar que los niños sigan creyendo los más años posibles en Santa Claus. Ahora tengo un hijo de 12 años y le pregunto si ya le escribió su carta a Santa Claus, me dice que ya no lo hace, pero sí nos pide su regalo de Navidad. Es una bonita tradición que no se debe perder”.
“La Navidad la paso en San Felipe, nos vamos desde el domingo, ahí pasamos la Navidad en familia y el 31 también. En Año Nuevo es tradición que yo haga un baile en la casa, cerramos de punta a punta la calle, ponemos mesas y sillas, yo doy el conjunto y cada quien lleva su comida y su bebida; desde la tarde va la gente y reserva sus mesas”.
Juan Manuel Ponce Díaz, presidente del Consejo Coordinador Empresarial y de la Canacintra Yucatán.
“El regalo que más recuerdo fue un rifle de municiones que sustituyó a mi tirahule a los 10 años. Me pasé practicando la puntería muchos meses como deporte y hasta la actualidad practico en el Club de Tiro y Caza Los Conejos, A. C.”.
“Lo más inesperado que ha ocurrido en alguna Navidad fue cuando mi papá arruinó mi plan para descubrir y atrapar a Santa Claus. Colocamos alambres, latas, botellas y un montón de cosas para que cuando llegue Santa hiciera ruido y me despierte para verlo… pero mi papá al pasar derribó la trampa e hizo tremendo escándalo. Cuando encontramos a mi papá estaba enredado entre tanta cosa y nos dio flojera a mi hermano Roberto y a mí volver a armar toda esa maraña para atrapar a Santa Claus”.
Alejandra Pacheco Montero, presidenta local de la Canirac.
“Recuerdo con mucho cariño la Navidad con mis abuelos, que en paz descansen, siempre se preocupaban de darnos aunque sea pequeños regalos para vernos felices. Uno de los regalos que más recuerdo es una muñeca que tenía su pastel, así que me servía para celebrar el cumpleaños de todas mis demás muñecas el resto del año”.
“Para mi familia la Navidad también es sinónimo de mucho trabajo porque organizamos cenas navideñas y desde chicos mis hermanos y yo ayudábamos a mi mamá a preparar carnes, dips, empaquetar y contabilizar los alimentos preparados hasta entregarlos a los clientes”.
“Por tanto, siempre disfrutamos más el día 25 con el recalentado, visitando a la familia y jugando con los regalos nuevos”.
“Como dato curioso, siempre me interesó estar más con mis tíos en sus pláticas, porque ya me sentía una niña grande y verlos a todos reunidos era entretenido. Mi madre tiene 10 hermanos y mi padre tres, así que las reuniones familiares siempre fueron interesantes”.— Megamedia
