Los proyectos son muchos: un vagón cafetería, recorrido por calles de la ciudad, un parador turístico, el rescate de vagones históricos y mucha promoción, entre otros… pero el presupuesto es poco.
Se trata del Museo de los Ferrocarriles de Yucatán, A.C., organización sin fines de lucro independiente de toda institución de gobierno, que se mantiene con cuotas de entrada, sesiones de fotos y donaciones, entre otras actividades.
Por el número de piezas exhibidas, es el segundo Museo del Ferrocarril más grande del país, después del de Puebla, comentó Efraín Torres Concha, gerente administrativo del lugar. Debajo de un árbol, con una pequeña caja sobre una mesa cobra la entrada al sitio, explica el recorrido y las historias, y vende agua y recuerdos.
Se considera que el valor de los vagones que hay es incuantificable porque tienen mucho que ver con lo histórico y lo cultural.
Otros museos del ferrocarril destacados en el país son los de Puebla, el más importante de todo México; San Luis Potosí, Guanajuato, Durango, Chihuahua y Ciudad de México.
“Aquí los visitantes pueden subir y bajar por todas las máquinas, excepto las muy dañadas, y a diferencia de otros museos donde hay que guardar silencio y no tocar, aquí todo se toca”, indica el joven a quienes llegan al lugar.
El Museo de los Ferrocarriles de Yucatán está conformado por un director y las partes administrativa y operativa, que son el equipo de planta, además de los voluntarios.
Se asienta en una superficie de 1.5 hectáreas, cuenta con 43 máquinas en exhibición, sin contar los pequeños armones (carros de transporte) con los cuales se superan las 50 piezas.
Los atractivos son muchos, una maqueta eléctrica de 20 metros de largo hace las “delicias” de niños y grandes, se tiene acceso libre a los vagones y esto lo convierte en un museo interactivo, pues el visitante puede subir a vagones de pasajeros o locomotoras, que son los que más llaman la atención.
El museo cuenta con furgones (vagón de un tren de pasajeros destinado al transporte de equipaje, correo o mercancías). Como a un lado del recinto está la empresa de ferrocarril, se puede ver cómo pasan las máquinas en movimiento y eso lo hace un museo vivo.
El gerente detalló que cuentan con máquinas históricas, como una de 1890 bautizada como “Rendón Peniche” en honor al principal personaje de los trenes en Yucatán, otra que le perteneció a Felipe Carrillo Puerto y locomotoras de 1903 de vapor, que son las más antiguas y representativas de diferentes épocas.
Dentro de algunos vagones se tienen fotografías en las que se observa un poco de la época de auge de los trenes en Yucatán, lo mismo que exhibición de objetos y del mobiliario del vagón de 1890.
Torres Concha dijo que de las máquinas, el 30% está conservado y al 70% le falta mantenimiento; de este último grupo un 15% está en muy malas condiciones, como es el caso del coche “Rendón Peniche”, que data de 1890, el más dañado por ser de madera y haber estado en el exterior.
Esta máquina aparece en las películas “La Guerra de Castas” y “Peregrina”.
Las unidades y piezas las han donado empresas como: Ferrocarril Chiapas Mayab y Nacionales de México, otras las adquirieron diferentes personas en su momento y al final las donaron.
En el museo las piezas están casi juntas, lo que hace la visita muy accesible.
Según el gerente, el número de visitantes es variado y depende de las temporadas; por ejemplo, la de ahora es temporada baja porque se está en clases, pero en Semana Santa la cifra de visitantes asciende; en promedio acuden a visitarlo de 200 a 300 personas al mes.
La cuota es de $20 por adulto, $10 por niño y aplica todos los días, de lunes a domingo. Los visitantes pueden hacer sus picnic si llevan sus mantas, su comida y bebidas.
El precio, dijo, es algo simbólico y se puede aprovechar para conocer un lugar con tanta historia no solo de Yucatán, sino de México.
Torres Concha comentó que entre los variados proyectos para hacer más atractivo el museo está un pequeño recorrido por vías existentes de la ciudad con armones mediante un motor, pero es algo complicado porque se necesitan muchos permisos de la Secretaría de Transporte y de la propia empresa que ve en la actualidad los ferrocarriles, por las vías y la seguridad de las calles.
“Pero no es algo que descartamos, lo estamos estudiando”, dijo el entrevistado. El Museo del Ferrocarril está en el número 429 de la calle 43, del Centro de Mérida.— Luis Iván Alpuche Escalante
Museo del Ferrocarril Elementos
Visitantes frecuentes son las quinceañeras y novias que seleccionan este lugar para sus fotos del recuerdo.
Capacitación
El museo cuenta con visitas guiadas gratuitas, pero depende si hay voluntarios disponibles. A los voluntarios o toda persona que ingresa para colaborar se les da una inducción, una capacitación, para saber todo lo que se hace en el museo.
Recuerditos
Por lo pronto, se venden playeras alusivas, trenes a escala, bebidas y más adelante se quiere que los fines de semana haya comida en algún vagón.
Redes sociales
“Muchos de los que llegan se enteran cuando buscan por Facebook, Google o porque alguien se los recomienda. La página de Facebook es “Museo de los Ferrocarriles de Yucatán MFY’”, dijo el gerente.
