Los católicos de Chelem celebran a la Virgen María
CHELEM.—Ayer a las 11 de la mañana los acordes de la charanga “Los Mercedes de Tamanché” resonaron en el atrio de la iglesia de Chelem invitando a los fieles a participar en la misa y procesión en honor de la Virgen de la Medalla Milagrosa.
En taxi, autos o caminando, los católicos llegaron a la iglesia ubicada frente al parque de esta comisaría progreseña.
Las festividades en honor a la Virgen de la Medalla Milagrosa iniciaron hace unas semanas con la bajada de la efigie.
También hubo novenarios y la entrada de gremios.
Carlos Alejandro Chim Irigoyen, ayudante del párroco de Chelem, comentó que ayer distintas comunidades que pertenecen a la parroquia asistieron a la misa y procesión por la ciénaga.
Explicó que los festejos duran unos 15 días, que comienza con la bajada de la imagen y concluye con la misa de la monja que vio a la Virgen, Catalina Labouré, ahora convertida en Santa.
El joven explicó que la medalla milagrosa es una advocación de la Virgen María. La aparición sucedió en Francia, en 1830, cuando Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción se apareció a Santa Catalina en sueños.
Aparición
“Le pide que elabore unas medallas con una inscripción que diga ‘oh María, sin pecado concebido, ruega por nosotros que recurrimos a ti’”, señaló.
“Esta medalla va adquiriendo fama por los milagros que realiza, como sanar a los enfermos, curar a las personas, proteger de males, entonces es cuando se arraiga la devoción a la Virgen de la Medalla Milagrosa”, agregó Chim Irigoyen.
En Chelem, dijo el entrevistado, la celebración tiene alrededor de 110 años de tradición, desde que llegó la imagen de la Virgen.
El párroco Alejandro Rubio Romero ofició la ceremonia eucarística y la concelebró el presbítero Aarón Esteban Sánchez Bobadilla.
Al término se llevó al cabo la procesión camino a la ciénaga del puerto y en embarcaciones.
“Viene mucha gente, de Ticul, de los alrededores y otros lugares del Estado, existen muy pocas iglesias dedicadas a la Virgen de la Medalla Milagrosa y Chelem es una de ellas”, indicó.
La procesión se extendió por varias calles, y a pesar del intenso sol, los fieles católicos no dejaron de acompañar a la venerada imagen con cánticos y al sonido de la música de charanga.— Luis Iván Alpuche Escalante
