Experimentos con sello femenino en el puerto de Sisal
Participantes del conversatorio “Mujeres en la ciencia” calificaron de admirable y plausible la labor de un grupo de féminas del puerto de Sisal que, sin formación académica superior, han desarrollado importantes conocimientos enfocados al cultivo de las diferentes especies de mangles.
Esos proyectos tienen la meta de reforestar esas especies en espacios que hasta hace poco eran insalubres y contaminantes basureros.
Con la participación de investigadoras de la UNAM, anteayer el conversatorio se realizó en las instalaciones de la Escuela Nacional de Educación Superior de la máxima casa de estudios, a cinco kilómetros de la ciudad sobre la carretera Mérida-Tetiz.
Ese evento forma parte de las actividades adicionales a la conmemoración del 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, y de la conmemoración del “8M” Día de la Mujer, en marzo.
El objetivo es compartir puntos de vista sobre el tema de mujeres no científicas desarrollando conocimientos.
El proyecto en cuestión se titula “Restauración del manglar para la educación ambiental comunitaria”, que se llevó al cabo durante 2019 y en el cual un grupo de mujeres ahora conformado como las “Amigas del manglar” han realizado experimentos para determinar las condiciones en que es posible el crecimiento del mangle rojo, negro y blanco.
Elmy Chuc, Martha Canté, Rubí Lozano, Guadalupe Sosa, Esmeralda Acosta y Mercy Güémez, madres de familia, esposas de pescadores y vecinas de Sisal, recibieron del biólogo Jorge Novelo capacitación mediante talleres sobre los aspectos biológicos de los manglares.
Igual tuvieron talleres de educación ambiental por el Centro Comunitario Chimay, con el objetivo de formarse como promotoras ambientales en la conservación de estas especies.
Las “Amigas del manglar”, al término del proyecto, están capacitadas para promover la conservación de esa especie a partir de pláticas y talleres.— Emanuel Rincón B.
Con una sencilla exposición del trabajo, recordaron que todo comenzó en el Centro Comunitario Chimay animadas por la coordinadora Ana María Castillo López, quien les hizo ver la importancia del mangle y de cómo las mujeres podrían hacer mucho por mejorar el entorno del puerto.
Por necesidad, familias de escasos recursos han tenido que ir ganando terreno a la ciénaga para establecer sus hogares, quedando expuestas a los factores cambiantes del medio ambiente y a la contaminación por desechos sólidos de la actividad pesquera.
La propuesta del Centro Comunitario Chimay fue crear un grupo de mujeres capaces de desarrollar el cultivo de las tres especies predominantes de mangle para reforestar los alrededores de sus hogares y generar estas barreras naturales y sustentables.
Durante el año, de tres a cuatro horas diarias, las mujeres con el apoyo de sus hijos y algunos vecinos voluntarios crearon dos “camas” o parcelas de experimentación, en las cuales se colocaron elementos naturales a manera de “compostas” para sembrar los retoños generados en ambientes controlados utilizando técnicas elementales, pero efectivas.
Por ejemplo, está el uso de huacales o cajones donde se controlan los niveles de salinidad del agua que permiten el desarrollo del mangle.
Las mujeres aprendieron a interpretar los niveles de salinidad del agua y características del suelo que requiere cada especie de mangle, cuál se adapta más fácil y rápido al entorno de sus hogares.
Ahora comparten esos conocimientos con los niños de la comunidad para generar conciencia sobre el cuidado de estas especies y la reforestación de las mismas. Una nueva generación de agentes de cambio más empáticos con el cuidado del entorno.
Al evento asistieron en calidad de panelistas las doctoras Eliana Arancibia Gutiérrez, Gabriela Mendoza González y Gabriela Gaxiola Cortés.
Yucatán
Las “Amigas del manglar” se capacitaron para el cuidado de esta valiosa especie regional.
Protección en el litoral
El mangle juega un papel predominante en el equilibrio ecológico de la costa, su presencia crea una suerte de parapeto natural contra mareas, huracanes, oleajes y fuertes vientos. Además, genera aire y es refugio de importantes especies de fauna.
Tipos
Existen tres variedades: blanco, rojo y negro, cada una con sus características y requerimientos de salinidad del agua particulares.
Falta de apoyo
La labor, por desgracia, no ha encontrado eco en las autoridades ni en los propios pescadores que, lejos de apoyar, siguen arrojando basura en los alrededores sin que nadie haga algo para impedirlo.
