El taller de Óscar Alejandro Moreno

Denuncia penal por seis años de hostigamiento

MOTUL.— Ante la Fiscalía del Estado en esta ciudad, la motuleña G.J.C., de 21 años de edad, denunció ayer martes que Óscar Alejandro Moreno lleva seis años acosándola y ahora hasta la amenaza porque no acepta un no por respuesta.

Óscar Alejandro Moreno es conocido como “Chaparro” y originario de Tabasco, y tiene unos 45 años de edad y el taller de joyería y reparación de alhajas “Alex”, ubicado en la calle 28 entre 27 y 29, justo en el andador turístico de la ciudad.

En la carpeta de investigación A1-A1/280/2020, se asentó que la joven narró que desde que ella tenía 15 años de edad, el sujeto “chaparro, bigotón y moreno” comenzó “pisteándole” (llamándole) cuando cruzaba.

Pero el tono fue subiendo con el tiempo y, cuando él intentó entablar conversación con ella por medio de Facebook, WhatsApp y otras redes sociales, la entonces menor de edad obtuvo ayuda de su abuelo, quien encaró al sujeto y por ese motivo terminó por un tiempo el acoso del tabasqueño.

Hace dos meses el sujeto consiguió nuevamente el número telefónico de la denunciante e intentó otra vez entablar conversación.

Al ser nuevamente bloqueado, recurrió a mensajes de texto, llamadas, cartas y hasta llegó a amenazarla si no cedía.

“El hombre no deja de perseguirla y acosarla con mensajes. La sigue y vigila: sabe todo lo que hace”, dijo una familiar de la víctima.

Indicó que ahora tienen que cuidar a la joven y temen que le pase algo.

“Lo bloqueé, pero buscaba contactarse conmigo; siempre lo bloqueé. No contento con eso, el tipo me mandó mensajes de texto. Me llamó hasta cansarse”, contó la joven llorando y con miedo que su vida se arruine.

“Espero que esto no pase a mayores”, agregó.

En México, denunciar acoso sexual es un camino lleno de obstáculos y barreras.

En 2017 se denunció solo el 10.4% de los delitos, según la Encuesta Nacional sobre Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe), del Inegi.

Las principales razones para no denunciar fueron que se consideró una pérdida de tiempo, hay desconfianza en la autoridad, trámites largos, complicados y actitud hostil de la autoridad.

Las mujeres que denuncian hostigamiento y acoso sexual no solo se enfrentan a un panorama de impunidad, sino de revictimización en donde los agentes minimizan la violencia y las culpan por lo ocurrido, al preguntarles sobre la ropa que usaban, si consumieron alcohol antes del ataque, o la edad de su primera relación sexual.— MIGUEL ÁNGEL CÁRDENAS PECH

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