Jóvenes entienden la medida y se van a sus viviendas
VALLADOLID.— En la primera noche del “toque de queda” flexible ordenado en esta ciudad fueron pocas las personas a las que se les vio en la calle luego de las 10 p.m., según el reporte policiaco, ya que agentes municipales intensificaron su patrullaje en varios puntos, y, según se informó no se originó ningún incidente.
En la primera noche del “toque de queda”, según el reporte, se vio una ciudad casi desierta, sin gente, mucho menos vehículos circulando, de modo que parecía una comunidad fantasma, lo que quiere decir que las familias sí están respondiendo al llamado de las autoridades.
El reporte policiaco indicó que solo en algunos puntos, como en colonias y barrios se observó a gente en la calle, sobre todo jóvenes que al parecer no se enteraron a tiempo de la orden o no dimensionan la gravedad de la situación y que no toman en serio las medidas, pero a los pocos que se les vio fueron invitados para que se vayan sus casas.
Luego que se les explicó las razones de la medida la mayoría lo entendió y sin argumentar nada se fueron a sus casas; incluso las tiendas de conveniencia se vieron vacías y sin gente durante la noche.
En los cuatro puntos de acceso a la ciudad también se endurecieron las medidas, pues no se le permitió el acceso a nadie que no demostrara que tiene su domicilio en esta ciudad, por lo que a todos se les fue pidiendo su credencial del INE, a fin de que los dejen entrar. Quien no pudo demostrar que vive en esta ciudad no le permitieron el acceso.
En el amanecer de ayer el centro de la ciudad se vio casi vacío, con solo algunas personas que caminaban por el centro comercial, pero contadas, de tal modo que cada vez menos gente está saliendo de sus casas, al menos que lo hagan por alguna necesidad esencial.
A las puertas de una tienda departamental se vio a muchos de sus clientes que hacían fila para entrar a pagar abonos de sus adeudos, algunos tenían cubre bocas, otros no pero nadie les dijo nada, a pesar que una de las medidas municipales es justamente que ahora es obligación portar el protector.
El mismo panorama se observó en otras partes del sector comercial, donde algunas personas sí tenían el protector, pero otras más no, y tampoco nadie les dijo nada.— Juan Antonio Osorio Osorno
