Consideran en Valladolid que no debió aprobarse
VALLADOLID.— Doble moral, dos pesas y dos medidas, es lo que el alcalde, Enrique Ayora Sosa aplicando en el tema de la construcción de gasolineras en la ciudad, pues por un lado por presuntos intereses personales permite la construcción de una y por otro lado lo prohíbe, cuando en realidad no debe permitírselo a nadie, porque no se cumplió con una serie de normas y ordenamientos urbanos, según expusieron vecinos de la calle 39 entre 52 y 54 del barrio de Bacalar, donde actualmente se concreta uno de los proyectos.
Como hemos publicado, el alcalde Ayora Sosa permite la construcción de una gasolinera en la calle 39 entre 52 y 54 en el barrio de Bacalar, en tanto que a otra empresa que pretende construir otras dos estaciones se los clausuró.
Los vecinos de la calle 42 con 47 en el barrio de San Juan, donde Fullgas pretende construir una de sus gasolineras, fijaron una manta en donde se oponen al proyecto y le piden al alcalde no permitir que se construya la gasolinera. Algunas personas opinan que el primer edil pudo haber incitado a estos vecinos para justificar su acción.
Ahora los vecinos de la calle 39 entre 52 y 54 del barrio de Bacalar se inconformaron contra el alcalde Ayora Sosa, a quien califican de aplicar una doble moral, dos pesas y dos medidas en su proceder, pues de ninguna manera debió permitir la construcción de ninguna de las estaciones porque no cumplen con ciertas normas y ordenamientos urbanos.
Luis Cándido Gerónimo Hoil, abogado que vive a unos metros de donde se lleva al cabo el proyecto, manifestó que no se hizo en ningún momento una consulta a los vecinos, lo cual según la normatividad debe hacerse en cualquier obra, privada o pública.
Del mismo modo, según explica, no se tiene conocimiento si se hizo algún estudio mecánico del suelo, de impacto ambiental, mucho menos se tomó en cuenta la parte colonial del lugar donde está ubicado el terreno, no se sabe de algún estudio de los mantos acuíferos que podrían ser afectados.
A título personal, comentó, lo que más lo mueve a defender y oponerse al proyecto, es porque vela por la salud de su familia y de sus descendientes en un futuro no lejano, quienes pagarían las consecuencias del proyecto.
El vecino insiste en que no se tienen datos o informes que realmente convenzan a las personas que viven en una periferia de 100 metros a la redonda, quienes serán las directamente afectadas.
Noé Rodríguez Cervera, otro de los afectados, comentó que no se trata de estar en contra del desarrollo de la ciudad, pero queda claro que no existe un ordenamiento del plan, que “seguro afectará a los vecinos por las diversas circunstancias que rodean este tema de la gasolinera.
Además, dijo, esa zona está llena de cuevas que representan un serio peligro, pues el cualquier momento se podrían venir abajo el suelo y entonces los vecinos que viven en el lugar serían los principales afectados.
Recordó que los vecinos, firmaron un escrito que firmaron unas 30 personas, y ya han solicitado un amparo ante el Juzgado IV de Distrito en la ciudad de Mérida, para evitar que se siga construyendo esa gasolinera, de cuyo fallo están en espera.
Dependiendo del fallo de la autoridad federal, refirió, será lo que marque las acciones que llevarán al cabo en lo sucesivo, pues están llevando una estrategia en la que quieren que no se mezcle nada político en el tema, sino que el caso es una inconformidad social que los afectará en su salud.— Juan Antonio Osorio
