Cantinas tendrían que invertir para cumplir requisitos
VALLADOLID.— Es un hecho que mientras continúe la pandemia las cantinas y bares no reabrirán sus puertas, pues la única manera de hacerlo es cambiar de giro y convertirse en restaurantes y para eso los encargados tendrían que invertir en adecuaciones, lo cual es complicado porque los lugares los tienen en renta.
Las cantinas y bares fueron cerrados desde el mes de marzo y a pesar de la reactivación económica no se autorizó la reapertura de esos giros, lo cual afecta seriamente a los propietarios.
Hace dos meses intentaron gestionar el permiso ante las autoridades, pero el sector salud les exigió requisitos y convertirse en restaurantes, lo cual significaba perder muchos clientes, según indican ellos mismos, debido a que los bares y cantinas de la ciudad son negocios tradicionales, que incluso recibían al turismo nacional y extranjero.
En esta ciudad funcionan cuando menos tres cantinas tradicionales y unos ocho restaurantes disfrazados, ninguno de ellos está operando desde hace 10 meses cuando empezó la pandemia y que hasta hoy no trabajan. Los dueños o encargados de las cantinas se han dedicado a vender charolas de botanas, pero solo sábados y domingos tienen buenas ventas.
Además comentaron que tanto meseros como cantineros siguen sin empleo desde hace 10 meses, por lo que hasta el momento no tienen fecha para poder trabajar con la nueva normalidad.
Cada uno de los encargados tienen en renta sus locales, de modo que no podrían hacer fuertes inversiones para adecuar los negocios, además consideran que no les irá bien y ni podrían recuperar lo que inviertan, pues sus ventas serían menos.
Coinciden en que no vale la pena invertir más de $60,000 para adecuar el interior solo para que coloquen cuatro a cinco mesas, quizá menos, debido a lo reducido de cada local, ya que son espacios pequeños.
La mayoría de los clientes se paran en las barras para beber, ya que son cantinas.
Otro problema que tienen es que sus clientes no están acostumbrados a llegar y que se les ofrezca el menú, como se les está exigiendo, por lo tanto este segmento de gente dejaría de visitar esos negocios.
Mientras tanto, la situación económica por la que atraviesan los encargados ya es irresistible, incluso ya no cuentan con capital, por lo que ya no buscan que hacer para salir adelante, incluso hay algunos que siguen pagando renta a pesar de que no lo están trabajando.— Juan Antonio Osorio Osorno
